Hoy es uno de esos días en los que nadie quiere estar en el pellejo de un director de torneo. Lo normal, y así debe ser, es que los jugadores sean protagonistas cada semana. Sin embargo, lo de este viernes en el KLM Open es para detenerse en lo que sucede al otro lado de las cuerdas, en lo que no se ve habitualmente en los torneos profesionales.
Si difícil y delicado es decidir qué palo jugar cuando sopla un viento cruzado de 35 kilómetros por hora, no menos difícil, peliagudo y delicado es decidir cuándo se suspende el juego por viento. Si es agua o tormenta no hay ninguna duda. Manda la madre naturaleza. Terreno injugable o peligro de descarga eléctrica. No hay discusión. Sin embargo, cuando se trata de viento, el equilibrio en el alambre es muy frágil, todos tienen su opinión particular y, claro, casi siempre está en función de cómo les sople el viento a cada uno…
El español Miguel Vidaor es el director del KLM Open y hoy ha tenido una de esas jornadas que no se desean a nadie. Primero porque la predicción meteorológica les ha hecho a todos un regate. Los datos del radar arrojaban menos intensidad de viento. Ha soplado más de lo que estaba previsto y ha tocado tomar decisiones sobre la marcha. Ha sido un día de supervivencia y se ha jugado hasta donde se ha podido. Sin embargo, las bolas se han empezado a mover en el green del 5 mediada la tarde y no ha habido más remedio que suspender. Dos horas y media con el juego parado.
La decisión no ha podido ser más delicada, puesto que muchos jugadores ya habían terminado sus respectivas vueltas con mucho viento durante todo el día. Se ha aguantado lo que se ha podido, pero si las bolas se mueven no hay nada que hacer. Muchos de los que han acabado sus vueltas antes de la suspensión no comparten la decisión y la consideran injusta porque se sienten perjudicados. Seguramente, si hubieran estado en el otro lado del cuadro pensarían lo contrario. Es casi ley de vida. No le busquen tres pies al gato.
La realidad es que los que hoy jugaban por la mañana han salido más perjudicados que los del turno de tarde. No es la primera vez que pasa, ni la última. Bastante más perjudicados. Por la mañana sólo dos jugadores lograron terminar bajo par y por la tarde han sido diez. A la vuelta de la suspensión la intensidad del viento ha bajado de manera notable. La diferencia ha sido de casi dos golpes de media. Es el golf. Es una de las grandeza de este deporte. Se juega al aire libre y el tiempo, malo o bueno, influye.
La Armada se ha visto más bien perjudicada. Los que habían terminado por la mañana con buenos resultados de -2, llámese Rafa Cabrera Bello, Manu Elvira o Jorge Campillo, incluso Ángel Hidalgo que terminó con -1, han visto cómo sus resultados han perdido algo de valor conforme pasaba la jornada. De no haberse parado el juego, seguramente estarían aún más arriba. De momento, el -2 es puesto 9º y el -1 es 14º. Gajes del oficio. En cualquier caso, siguen en la pelea por la victoria con 36 hoyos por delante.
Ángel Ayora (+4), por ejemplo, habría pasado el corte sobrado si el juego hubiera continuado. Ahora todo apunta a que lo va a pasar, pero tendrá que esperar hasta el final para saber si finalmente entra o se queda fuera después de una tarde de nervios y estrés. El +5, que había tenido una opción, con el parón se ha quedado sin ninguna oportunidad. Los que ya habían terminado sus rondas habrían apostado por no suspender, lógicamente, pero al final la decisión la tiene que tomar sólo uno y tiene que velar por todos los que están implicados y lo que realmente está ocurriendo. No es fácil.
De los que jugaban por la tarde, Iván Cantero (+1) ha asegurado el corte con una vuelta de 71 golpes. Mientras, Alfredo García Heredia (+3) tiene el corte casi asegurado. Le queda por jugar el hoyo 18, pero incluso le valdría el bogey para jugar dos rondas más. Quien sí se ha quedado fuera es Pablo Larrazábal (+5).
Ha sido un día muy difícil para todos, de supervivencia al límite, pero hoy tocaba acordarse y quitarse el sombrero por los que realizan esa labor oscura, pero fundamental al otro lado de las cuerdas. Los que toman las decisiones, a pesar de saber que no gustarán a todos, aunque siempre mirando por lo que resulte mejor para el torneo, para el espectáculo.
La jornada no se ha podido completar por falta de luz después de la suspensión. El juego se reanudará a las nueve de la mañana y la tercera ronda no empezará antes de las 10:15 por los dos tees y en grupos de tres.



