– Sólo nueve jugadores le han ganado la partida al campo en la segunda jornada del Dubai Invitational. El parte meteorológico se cumplía al detalle y un viento racheado que rara vez bajaba de los treinta kilómetros por hora causaba el estropicio. De esos nueve ‘elegidos’ tan sólo tres entregaban tarjetas por debajo de los 70 golpes en este par 71 que es el recorrido del Dubai Creek Resort, y dos de ellos, con sendos registros de 68 golpes, tres menos en el día, son los actuales colíderes del torneo, Nacho Elvira (-5) y Shane Lowry (-5).
El irlandés es un consumado especialista del juego con viento, aunque hoy, en Dubai, hayan besado el suelo muchos que también lo son. El español, por su parte, terminaba por el hoyo 9 con una acción de perfil delicatessen, gustándose, después de pegar un tirazo a unos 150 metros de la bandera y dejarse casi dado el birdie postrero que lo llevaba a lo más alto de la tabla. Pues menos mal que probablemente ha sido la pretemporada navideña en la que menos ha trabajado desde que es profesional… El golf y sus vericuetos insondables. El cántabro ha aguardado su momento con paciencia y buena cara y ha terminado la ronda a lo grande, burlándose del viento, con un parcial de cuatro menos en el último tercio de su ronda que, visto lo visto, no existía. Lo ha inventado él jugando de manual y embocando putts excelentes de media y larga y distancia en ese tramo.
– Rory McIlroy (-2) lo ha pasado algo peor y se ha ido hoy a los 74 golpes. Y eso que ha hecho magia en los greenes, literalmente, porque de otra manera el tropiezo podía haber sido mayúsculo. El norirlandés se ha ido cuatro veces al agua durante la vuelta y se ha librado en las cuatro ocasiones del casi pertinente doble bogey. En el 18, para terminar, se libraba por centímetros de haberse mojado por quinta vez, pero se quedaba en una posición muy delicada y añadía un último bogey a la mochila. Como quiera que está a solo tres golpes de la cabeza y que será muy complicado verlo sufrir tanto de nuevo, casi no hace falta aclarar que sigue siendo un claro favorito al triunfo final…
– Como lo son también David Puig (-3) y Ángel Ayora (-2), perfectamente instalados todavía dentro del top ten después de arreglar con oficio y talento una de esas jornadas que bien podían haber terminado en desastre. Ambos salían adelante en un día muy complicado de juego con idéntico registro, un 72 mucho más que digno, sobre todo si tenemos en cuenta que la media de golpes se ha ido hoy, Eolo mediante, a una impactante cifra de 73,71, cerca de tres golpes sobre el par del campo.
La cuestión tiene todavía más enjundia y valor, puesto que ambos además han sido capaces de sobreponerse a una situación crítica. Ayora firmaba un triple bogey en el hoyo 2, el segundo de su vuelta, y Puig, saliendo a jugar por el 10, era capaz de darle la vuelta a una ronda en la que había llegado a anotar dos triples bogeys (hoyos 14 y 17)… Admitamos en ambos casos que salir a flote tras semejantes varapalos y en tan delicadas y traicioneras condiciones de juego, es una pequeña gesta de golf.
– Sólo quedan catorce jugadores con un acumulado por debajo del par después de 36 hoyos y entre ellos no se encuentra el ilustre defensor del título, Tommy Fleetwood (+5), que hoy no ha encontrado la manera, mucha atención, de siquiera hacer un solo birdie, y entregaba un 78 que con toda probabilidad lo ha dejado fuera de la ecuación ganadora. El resto de españoles en la cita también han sufrido hoy los rigores del viento: Eugenio Chacarra (+2, hoy vuelta de 75), que estaba salvando el día, pero terminaba con un triple bogey descorazonador en el último hoyo, Ángel Hidalgo (+7, hoy vuelta de 77), Pablo Larrazábal (+8, hoy vuelta de 81) y Alejandro del Rey (+10, hoy vuelta de 76).
– Mañana, sábado, más de lo mismo, porque el parte avisa de una jornada con parecida intensidad de viento (quizá algo menor) durante todas las horas de juego. Otra ronda en la que el par del campo puede ser un gran resultado. Y en la que, claro, un iluminado que sea capaz de gobernar la situación podría recuperar mucho terreno perdido… O dejar la victoria más que encaminada.



