
La cerveza sabía gloria. Un trago por cada uno de los 18 hoyos finales de Pula. Lógico. Casi tres años sin levantar un trofeo es mucho tiempo. Más si cabe para un jugador de la categoría de Darren Clarke. Su alegría estaba más que justificada…
"Puede que no sea el torneo más importante del calendario, ni tenga a los mejores jugadores del mundo, pero el campo de golf es fantástico, está diseñado por un gran jugador y para mi es una victoria importantísima, después de 3 años sin ganar hacerlo aquí es maravilloso", aseguraba nada más terminar el torneo y recibir la última ovación del día.
Para entender esta victoria de Clarke, hay que empezar a buscar por el norte de África. Allí sucedió algo. “Me vine abajo después de jugar en Marruecos, y decidí irme tres semanas de vacaciones con mis hijos a Bahamas, que me han venido de maravilla. Hemos disfrutado mucho y jugado poco al golf", señaló. Volver al exclusivo círculo de ganadores siempre es un placer. Otra de las claves ha estado en el putt, especialmente un tubo estratosférico que ha metido en el 14. También tiene su base 'científica': "He trabajado mucho con el putt, he consultado a Ewan Murray, este es como todos los trabajos, que si sigues trabajando al final los resultados salen".
Clarke es un jugador curtido en mil batallas y sabe perfectamente lo que significa y lo que debe estar pasando por la cabeza de Chris Wood. "Estoy encantado de ganar otra vez, me da pena por Wood porque ha jugado muy bien, somos del mismo grupo de jugadores, y es una pena por él, yo he estado muchas veces en la misma situación y sé cómo se debe sentir ahora mismo. Pero yo estoy encantado", señaló.
Darren citó a tres nombres propios durante las reflexiones por el triunfo:
– Seve: "Por supuesto que Seve estaba en la memoria de todos, y si estamos aquí es por él, por eso creo que es una victoria especial ganar en su país justo cuando nos ha dejado".
– Olazábal: "Es todo un caballero, un gran amigo, es muy especial para mi y me ha ayudado muchísimo en los peores momentos. Él ha pasado dos semanas muy duras y me ha encantado jugar hoy con él". Por cierto, Clarke se cruzaba con Chema poco después de levantar el trofeo y se despedía con un cariñoso "ya nos veremos Tronqui". Lo llama así porque es la manera que comúnmente utiliza Olazábal para dirigirse a sus amigos.
– Winston Churchil: "Hoy salí con una frase grabada en la cabeza: nunca, nunca, nunca, nunca, nunca tires la toalla. De Winston Churchill".
Respecto a la última jornada, Clarke no oculta que esbozó una amplia sonrisa cuando vio flamear las banderas en Pula. "Cuando sales el último día a tratar de alcanzar al líder, esperas un día como este, que haga viento para darte más posibilidades de ganar. Hoy estaba muy complicado, el campo es difícil pero el viento lo ha dificultado mucho más".


