Nacho Elvira atiende al DP World Tour a pie del green del 18 para cerrar la retransmisión en directo de su gran victoria. Poco después habla con la Sky y, de nuevo, con los compañeros del circuito europeo para las teles con derechos de todo el mundo.
Lo siguiente es la ceremonia de entrega de premios, el discurso, ovaciones, los agradecimientos, más ovaciones, (Abudullah Al Naboodah, artífice de este torneo y presidente del Dubai Basketball, agradece las palabras de Nacho con un reverencia), fotos y más fotos, mil fotos, quizá dos mil, a saber, y a firmar unas cuantas banderas del Dubai Invitational para patrocinadores y compromisos. Todo ello arrastrando un trofeo muy bonito y que pesa un quintal. Ganar puede ser muy duro.
¿Queda alguien por hacerse una foto?, dice la siempre súper eficiente responsable de prensa del DP World Tour, Briony Carlyon. Nadie responde. Todo bien… Bueno, no todo. Manu Elvira, por lo bajini, sin llamar la atención, muy como es Manu, nos confiesa que él no se ha hecho ninguna a solas con su hermano. Ya tendrá tiempo. Eso no va a suponer ningún problema. No en vano, comparten alojamiento la próxima semana durante el Hero Dubai Desert Classic. Por cierto, también vienen sus padres, ya estaba previsto de antes. Menudo fiestón se van a montar. Más que merecido.
Nacho derrocha amabilidad con todos. Ni una mala cara. Lo hace a las malas, imaginen después de ganar. También cuando se para con Ten Golf. «Lo que necesitéis», nos comenta con una sonrisa. Somos el único medio español en el Dubai Invitational y se agradece la disposición. Nos quedamos a solas con el campeón. Son algo más de siete minutos.
Nacho destila felicidad, bastante tranquilidad y mucha emoción. Jamás va a olvidar lo que ha pasado este domingo en el Dubai Creek Golf Club y no es tanto porque haya ganado a Rory, Fleetwood o Lowry, que también, sino porque por primera vez sus hijas le han visto ganar. Ese era su sueño y lo ha cumplido. Es una entrevista en la que sobre todo derrocha humanidad. Juzguen ustedes mismos.


