España está incluida en los planes de la gran serie mundial que el PGA Tour y el DP World Tour estudian poner en marcha a partir de 2028. Un proyecto ambicioso que pretende construir un calendario verdaderamente internacional, llevar a las principales figuras a diferentes continentes y ocupar el amplio espacio competitivo que dejará la nueva estructura del circuito estadounidense entre septiembre y enero.
Según adelanta James Corrigan en The Daily Telegraph, las conversaciones entre las dos organizaciones ya están en marcha y contemplan la creación de una serie todavía sin nombre oficial, con un máximo aproximado de nueve torneos distribuidos entre el otoño y el comienzo del año siguiente.
El mapa inicial incluye paradas habituales del DP World Tour en Inglaterra, Dubai y Abu Dhabi, junto con varios torneos en la Europa continental. En este último bloque aparecen expresamente España, Francia e Italia. La expansión se completaría con pruebas en Australia, Sudáfrica y Extremo Oriente.
No existe todavía una relación definitiva de campeonatos, fechas o campos. Tampoco se ha concretado qué torneo español podría integrarse en el proyecto. La información sitúa a España entre los países considerados, pero no identifica una sede ni confirma que la plaza esté adjudicada.
Aun así, su presencia en la primera hoja de ruta resulta significativa. El objetivo no sería crear una parada secundaria, sino incluir los torneos elegidos dentro de una serie con grandes bolsas de premios, más puntos para el Ranking Mundial y una representación importante de los mejores jugadores del PGA Tour y del DP World Tour.
Una verdadera temporada mundial entre septiembre y enero
La futura serie —una especie de gran Fall Series mundial, aunque esa denominación no es oficial— nace principalmente de la profunda transformación que experimentará el PGA Tour en 2028. A partir de ese año, el circuito estadounidense quedará dividido en dos vías claramente diferenciadas: las PGA Tour Championship Series, reservada para la élite, y las PGA Tour Challenger Series, concebida como vía de acceso, permanencia y recuperación de la categoría.
Las Championship Series contarán con aproximadamente 130 jugadores elegibles y ‘fields’ medios de alrededor de 120 participantes. Su temporada principal se desarrollará entre febrero y agosto y reunirá inicialmente unos quince torneos de la máxima categoría.
Las Challenger Series seguirán disputándose durante el otoño, pero los miembros de las Championship Series no podrán participar en esas pruebas. Esto dejará a las principales figuras con un periodo de hasta cinco meses sin torneos regulares del PGA Tour, desde el final de los Playoffs de la FedExCup hasta el comienzo de la siguiente campaña. Pocos jugadores de primer nivel querrán permanecer tanto tiempo sin competir. Ahí aparece la gran oportunidad para el DP World Tour.
Los torneos de la nueva serie continuarían formando parte del calendario europeo y reservarían plazas para miembros del PGA Tour. La fórmula exacta de colaboración todavía está por definir, pero la intención es que las estrellas estadounidenses puedan desplazarse con facilidad y competir en diferentes mercados durante su periodo de menor actividad doméstica.
La combinación resulta especialmente atractiva: grandes bolsas, puntos del Ranking Mundial, ‘fields’ importantes, oportunidades comerciales y la posibilidad de aumentar la proyección internacional de los jugadores.
El modelo del Genesis Scottish Open, pero sin depender de un Grande
El Genesis Scottish Open demuestra desde hace años que es posible reunir en Europa a numerosos miembros del PGA Tour y a buena parte del top mundial. Su condición de torneo cosancionado y su posición en la semana inmediatamente anterior a The Open Championship lo han convertido en una cita prácticamente obligatoria para quienes desean adaptarse al links antes del último Grande de la temporada.
La duda lógica es si las principales estrellas aceptarían desplazarse sin tener un Grande a continuación. Los responsables de los dos circuitos consideran que sí. El incentivo no dependería exclusivamente del dinero. También entrarían en juego los puntos mundiales, la posibilidad de competir durante la larga pausa del nuevo calendario estadounidense y el interés de los jugadores por ampliar su popularidad fuera de Estados Unidos.
La serie podría reunir, por ejemplo, a Scottie Scheffler, Rory McIlroy y Tommy Fleetwood en campos de Europa, Oriente Medio, África, Asia y Australia. No como apariciones aisladas, sino dentro de un bloque de torneos reconocible, potente y conectado.
Para Scheffler y otras figuras estadounidenses supondría una oportunidad de mantener el ritmo competitivo. Para McIlroy, Fleetwood y los principales miembros europeos, sería una forma de reforzar su circuito de origen sin renunciar a medirse con los mejores.
El Australian Open ofrece la primera pista
El proyecto todavía no ha sido anunciado oficialmente, pero ya existen movimientos que permiten imaginar cómo podría funcionar. El PGA Tour, el DP World Tour y Golf Australia han alcanzado un acuerdo para potenciar el Australian Open durante 2027, 2028 y 2029. El campeonato continuará formando parte del DP World Tour y del Challenger PGA Tour of Australasia, pero contará por primera vez con la participación formal del circuito estadounidense como socio.
El acuerdo incluye un incremento importante de la bolsa de premios, una ventana diferenciada dentro del calendario mundial y mayores facilidades para atraer a jugadores del PGA Tour. Es, en muchos sentidos, un ensayo perfecto de lo que podría ofrecer la futura serie.
Australia tiene historia, campos de primer nivel, público y una larga tradición de campeones. Lo que necesitaba era una fecha protegida y una estructura que facilitara el viaje de las estrellas. Esa es precisamente la filosofía que se pretende aplicar después a otros mercados. España podría ocupar un espacio parecido dentro de Europa
El país cuenta con torneos asentados, clima favorable en buena parte del otoño, patrocinadores, destinos reconocidos internacionalmente y una enorme conexión con figuras como Rahm. Sin embargo, todavía es pronto para señalar qué campeonato o recorrido podría incorporarse.
Un mapa que también se extiende hacia Asia
La creación de esta serie encaja con otros acuerdos que ya están dando forma a un calendario más conectado. En julio, el PGA Tour, el DP World Tour y el Asian Tour anunciaron una asociación vigente al menos hasta 2029. El pacto contempla nuevas vías de acceso para los principales jugadores asiáticos y el regreso, desde 2027, de varios torneos coorganizados por el DP World Tour y el Asian Tour.
La intención declarada de las tres organizaciones es construir un ecosistema profesional más global, con oportunidades de juego compartidas, grandes Abiertos nacionales y caminos claros entre circuitos.
A ello se suma la colaboración histórica del DP World Tour con el Sunshine Tour en Sudáfrica y con el circuito de Australasia. La infraestructura necesaria ya existe. Lo que faltaba era una ventana del calendario en la que las grandes estrellas estadounidenses pudieran participar sin competir simultáneamente con los torneos principales de su propio circuito. La reestructuración de 2028 crea ese espacio.
Una oportunidad enorme para el DP World Tour
El proyecto puede transformar también la posición del DP World Tour dentro del golf internacional. La alianza estratégica con el PGA Tour, iniciada en 2020 y ampliada posteriormente, proporcionó estabilidad financiera, oportunidades comerciales y vías de acceso a Estados Unidos. Sin embargo, también recibió críticas porque los diez mejores jugadores de cada Race to Dubai sin tarjeta estadounidense obtienen la categoría del PGA Tour, una circunstancia que podía debilitar el circuito europeo al facilitar la marcha de sus talentos.
La nueva serie cambia el sentido del flujo. En lugar de limitarse a exportar jugadores, el DP World Tour podría recibir durante varios meses a las principales figuras del PGA Tour. Sus torneos aumentarían en dotación, puntos, repercusión televisiva y profundidad de cartel. Europa dejaría de ser únicamente una plataforma de formación o acceso y pasaría a ser el gran escenario mundial durante el otoño.
Además, el acuerdo actual entre ambos circuitos termina en 2027 y las dos partes negocian su actualización. La futura serie aparece como una de las piezas más importantes de ese nuevo marco de colaboración.
España entra en una partida de enorme alcance
Todavía quedan muchos asuntos por resolver: el nombre de la serie, el número definitivo de torneos, las bolsas de premios, los criterios de acceso, las fechas exactas y las sedes. Pero la dirección está bastante clara.
El PGA Tour concentrará su competición principal entre febrero y agosto. El DP World Tour dispone del calendario, los mercados y la experiencia internacional. Los jugadores necesitan competir y mantener su nivel durante el otoño. Y los aficionados de todo el mundo quieren ver con más frecuencia a las principales estrellas sin tener que esperar a los cuatro Grandes. La futura serie pretende unir todas esas necesidades.
España figura entre los países capaces de albergar una de sus grandes citas. No existe todavía una confirmación, pero sí una posibilidad real dentro del proyecto desvelado por The Daily Telegraph. Un torneo español con una bolsa elevada, una gran cantidad de puntos mundiales y un cartel encabezado por Scheffler, McIlroy, Fleetwood y, muy probablemente, Rahm supondría uno de los acontecimientos más importantes celebrados en nuestro país fuera de los Grandes y la Ryder Cup.
La idea del PGA Tour y el DP World Tour no consiste simplemente en añadir más torneos. Consiste en construir un calendario menos encerrado en territorios concretos y mucho más conectado con la dimensión mundial del golf. Y España puede ocupar un lugar protagonista.



