
Miguel Ángel Jiménez (+3) decidió esta mañana de sábado no tirar la toalla y salir de nuevo a bregar en el Earth course, a pesar de hallarse en las profundidades de la clasificación. Así que hoy, junto a Darren Clarke (+7), ha vuelto a ganar al campo (vuelta de 71 golpes) mientras el norirlandés sacaba bandera blanca…
Tiene su mérito, porque el viernes habia sido muy duro para el malagueño. Dos bolas ligeramente bloqueadas en los dos primeros tees de la vuelta, hoyos 1 y 2, terminaron fatalmente en sendos arbustos. Injugables. Bogey y doble bogey.
Aún reaccionaba casi de inmediato (birdies al 5 y 7), pero llevaba veneno corriendo por las venas. No le gusta nada este campo.
“Está en magníficas condiciones, muy bien cuidado, pero es para los pegadores, que están claramente beneficiados. Los pegadores medios estamos muy limitados. Yo creo que no es un campo para un torneo como éste”, explica.
Hoy sentía que le estaba pegando bien a la bola, pero tiene la sensación de irse jugando el tipo casi continuamente con hierros muy largos que, por muy buen swing que uno haga, le impiden parar la bola en su sitio. “Golpes muy buenos que habitualmente buscarían el birdie, luego termino luchando por el par”, señalaba el español.
Le queda una jornada más de juego. Y luego, de vacaciones. “Tengo ganas de que lleguen”, nos dice.
Sirvan como previa de esta apasionante tercera jornada de la Final de la Race to Dubai. El día es clavado a los anteriores, fresquito al amanecer, sol ardiente poco después y una ligera brisa que se va levantando y que a las doce del mediodía ya provoca rachas que rondan los 20 kilómetros por hora. Un detalle más que interesante. El tee del hoyo 15 se ha adelantado para tentar a los jugadores para tirar de uno en este par 4. Ahora está a unos 250 metros del hoyo y con una bandera accesible. Se esperan muchos birdies y, por supuesto, algún eagle. Eso sí, se jugará con algo de viento en contra.
Por cierto, Simon Dyson ha hecho 69 golpes y ha invertido dos horas y 22 minutos. Se ha ganado la posibilidad de no despedir la temporada jugando solo.


