
Pasará lo que tenga que pasar, pero esto ya no se lo quita nadie a los dos hermanos Elvira, Manu y Nacho. Uno, Manu, el más pequeño, colíder del Magical Kenya Open después de 54 hoyos con un acumulado de -10 y, por supuesto, integrante obligado del partido estelar del domingo junto al neerlandés Darius Van Driel (-10); otro, Nacho, el mayor, a sólo tres golpes de la cabeza con un acumulado de -7 y con plaza en el antepenúltimo partido de la ronda decisiva. Ambos, por tanto, aunque uno más que otro de entrada, con opciones cristalinas de victoria.
Uno, Manu, buscando bien pronto su primera victoria en el DP World Tour (esta es su décima aparición en este circuito, no lo olvidemos); otro, Nacho, tratando de cazar la segunda, que de momento le ha sido esquiva después de 270 torneos disputados en la primera división del golf continental.
Uno, el Elvira menor, colíder sólido después de firmar hoy una tarjeta de 67 golpes, el segundo mejor registro del día en un Muthaiga Golf Club que hoy recibía un aguacero matutino, lo que retrasaba el inicio del juego y, desde luego, no ayudaba nada a esos greenes tan puñeteros e irregulares. Puñeteros, sí, aunque su aspecto más rudo, tosco, como el del rough, tenga un encanto especial. Otro, el Elvira mayor, que después de los primeros nueve hoyos de hoy casi se había despedido de cualquier opción (venía dos arriba en el día), pero que firmaba un valiosísimo parcial de 30 golpes por los segundos nueve para meterse en los últimos partidos del domingo.
Pasará lo que tenga que pasar, y puede que el futuro los cite en encrucijadas más trascendentes todavía, pero nunca más volverá a ser la primera vez que estos dos hermanos viven las horas previas a una cuarta jornada de un torneo del circuito europeo en la emocionante tesitura de verse ambos luchando por el triunfo. Sólo faltaría que fueran en el mismo partido… Démosle tiempo al tiempo y margen de maniobra a los sádicos duendes del golf, para que se organicen.
No le fue muy bien a Manu el año pasado, en el Challenge Tour, esto de marchar en los últimos partidos del fin de semana. No le fue muy bien porque, aunque hizo muy buenos resultados, no consiguió cantar victoria. La cuestión, sea como sea, es que es muy complicado llevar a buen puerto estas naves. Ganar es muy difícil. Tampoco le busquemos tres pies al gato. Más bien hay que celebrar la capacidad de este jugador de volver a ponerse mirando a los primeros puestos, bien sea de reojo, o bien de manera firme y decidida, como esta semana en tierras africanas. Su actuación en esta tercera ronda, además, hay que considerarla un paso adelante. Ha jugado tan bien, o aún mejor, que en jornadas precedentes (vaya espléndida y templada colección de disparos con los wedges). Y no ha perdido la agresividad desde el tee, manteniendo su hoja de ruta, la que le lleva a pegar con el driver, por ejemplo, en los tees de los hoyos 3, 12 y 14, donde no todos lo hacen.
Esta noche, como todas las demás desde que llegaron a Nairobi, Nacho y Manu compartirán habitación de hotel y lo más probable es que se hable de golf lo justito. Puestos a soñar, en estas horas previas, cada cual en su cama y Dios en la de todos, Nacho lo hará con el driver de su hermano (“si yo tuviera el drive de mi hermano no bajaba del top ten cada semana”, dice a veces con guasa); y Manu, quizá, con el refinado juego alrededor de green del mayor. El domingo, eso sí, juntos para el campo, que al fin y al cabo salen a jugar con sólo veinte minutos de diferencia.
Por desgracia para ellos, no son ni mucho menos los únicos candidatos. Los hay a patadas. Hasta 25 jugadores van a salir en un margen de cinco golpes. Si cualquiera de los más retrasados consigue firmar el 65 de hoy de Wu puede meter en un serio apuro a los líderes. En esa lucha saldrá a jugar Lucas Vacarisas (-6), que terminaba con bogey en el 18, par 5, pero que en los hoyos anteriores le había dado la vuelta a una jornada que venía muy negra (parcial de tres arriba en el primer tercio de la vuelta), con algunos disparos de play station. Y también Adrián Otaegui (-5) o Iván Cantero (-5), que hoy se han situado en esa segunda o tercera fila de aspirantes con sendas tarjetas de 69 golpes.


