– Eugenio Chacarra (-1) andaba aún perplejo mirando su tarjeta nada más terminar su tercera ronda en el Dubai Invitational. No daba crédito al resultado. 68 golpes. Media hora antes de salir a jugar estaba meditando seriamente retirarse del torneo porque apenas podía hacer el movimiento del swing sin ver las estrellas.
Todo empezó en Corea hace unos tres meses. Fue la primera vez que sintió un dolor en la espalda después de un mal gesto. Se lo ha estado tratando y ha trabajado mucho este invierno en el gimnasio. Parecía que estaba bastante olvidado, pero ayer en el hoyo 2 le volvió a dar un viaje. Aguantó mientras la zona estaba caliente, pero esta mañana apenas se podía mover.
Se ha tratado con los fisios y ha salido a jugar para probarse. Le ha costado mucho pegar a la bola porque no podía acabar el swing. Ha tirado para adelante como ha podido. Con más casta que físico. Su tarjeta de 68 golpes es casi una heroicidad. «La vuelta tiene mucho mérito porque no estaba bien. Ha sido un milagro. No sabía si iba a poner jugar. No he podido acabar casi ningún swing. En el 18 he pegado un hook en corto por ese motivo, en el 15 mal, en el 13 con un hierro 4 casi no llego al agua… He pegado golpes muy malos por el físico que no estaba a la altura, pero hemos luchado, hemos podido acabar, que no estaba claro y a ver si puedo acabar el torneo», explica.
La salida del hoyo 14 ha sido una de las pocas treguas que le ha dado su cuerpo. Ahí sí ha podido terminar el swing y no ha hecho hoyo en uno por los pelos. Se ve que el día de Chacarra este sábado en Dubai iba a de milagros. Nada más terminar de jugar se ha ido de nuevo a tratarse con el objetivo de poder competir este domingo con las mejores armas posibles. La realidad es que su juego está muy bien, se le ve físicamente mucho mejor y está convencido de que si no ocurre nada raro estará arriba más pronto que tarde peleando por los torneos. Lo de hoy ha sido, desde luego, una buena faena, aprovechando su debut con la marca de ropa Capote.
– La victoria en el ProAm ha sido para Geoff Yang. Se trata del presidente del comité de reglas del Augusta National. Muchas voces aseguran que será el próximo presidente de Augusta tras Fred Riley. Esta semana, desde luego, ha dado una exhibición en los greenes. Claro que si está habituado a jugar en Augusta como para no patear bien…
– Ángel Hidalgo se ha quitado hoy un peso de encima. Bueno, un peso y su poco de óxido. Ha hecho una buena pretemporada y tenía ganas de empezar bien el año, pero no le salió nada los dos primeros días en Dubai. Este sábado ha entregado una tarjeta de 67 golpes, la octava mejor del día. Ha recuperado posiciones, pero sobre todo han mejorado las sensaciones. Lo mismo que Alex del Rey, que ha jugado bajo par, aunque un bogey en el último hoyo lo ha dejado con muy mal sabor de boca.
– Ángel Ayora (PAR) ha terminado algo desesperado con el putter. No es el malagueño hombre de exageraciones, pero admitía que un poco loco sí se ha vuelto. Tampoco se puede decir que haya pateado mal. Ha tenido hasta cuatro corbatas de esas que te dejan sin aliento durante la vuelta y terminaba con un tripateo en el 18. Cuando putt te hace corbata, normalmente no es un mal putt tirado. Con esa idea se debe quedar el golfista de Manilva, que se iba directo al putting green para recuperar las mejores sensaciones. Por cierto, allí se encontraba con Alex del Rey y Pablo Larrazábal. Ayora se ha quedado sin opciones de victoria, pero sabe que todavía hay margen para hacer algo importante y está dispuesto a poner toda la carne en el asador este domingo.
– Rory McIlroy está dispuesto a presentar batalla este domingo en el Dubai Creek. Está jugando con palos y bola nueva. El cambio de los palos es radical, ya que ha pasado de jugar unos blades, las clásicas cuchillas de los profesionales, a los cavity, hierros más tolerantes y que utiliza el 95 por ciento del mundo amateur. No cuadra en el caso de McIlroy. El norirlandés lo explica con claridad. «Sí, a la gente le extrañará porque gané el Grand Slam el año pasado, pero realmente las estadísticas fueron peores que en 2024 o 2023. Venía hacia abajo y le pedí a TaylorMade que me los montara. Si hay una ayuda estoy dispuesto a cogerla. Soy bastante veterano como para pensar en el ego», señaló divertido. Hablando de veteranía, McIlroy se sorprende de que hayan pasado 20 años desde su primera victoria en Dubai. «Realmente muchos me meten en la generación de Brooks, Justin Thomas o Jordan Spieth, pero en realidad pertenezco más a la de Sergio, Adam Scott o Justin Rose. No tengo ningún problema en ser veterano. El objetivo es no acomodarme, ni aburrirme, ni frustrarme. Estás jugando torneos, pero al final, por el punto en el que estoy en mi carrera, 20 años después, solo importan un puñado de semanas. Pero tienes que jugar más que eso para asegurarte de que, en esas pocas semanas que sí importan, estés en el mejor punto posible para rendir”.


