
Concluida la segunda ronda y materializadas las sorpresas, los micrófonos gravitaban inevitablemente hacia los inesperados perdedores…
Lee Westwood daba todo el crédito al putter de su verdugo, Nick Watney: “Nick se ha hecho cinco bajo par y yo cuatro. O sea, que hemos jugado muy bien al golf. No he pateado especialmente bien, ciertamente no lo suficiente. En el 16 lo hice muy mal. Creo que fuimos muy igualados de tee a green. Nick simplemente ha metido algún putt más que yo. Pero el match play es así. Hay que arriesgar”.
Phil Mickelson, otro ilustre eliminado, hablaba maravillas de Rickie Fowler tras el varapalo sufrido ante su compatriota: “Ha dado golpes estupendos. Sólo hemos jugado cuatro hoyos de los segundos nueve, y él los ha hecho en cinco bajo par. Ha sido un rival formidable. No puedo evitar querer que gane ahora. Es un tipo estupendo. Es un individuo de gran calidad humana y significa mucho para el golf americano. Y fue realmente valioso para el equipo de la Ryder Cup hace unos meses”.
Martin Kaymer, único cabeza de serie vivo, respondía así a la pregunta inevitable: “No lo he pensado. Cuando la prensa me pregunta sobre lo de ser número uno… sería estupendo si lo consigo esta semana. Pero espero tener más oportunidades en el futuro. Ya veremos. Todavía tengo que ganar tres partidos para ganar”.


