
Semana del Open de Francia. Un clásico. Un señor torneo con chicha y músculo. Por la bolsa de premios (la cuarta más potente de la temporada en el calendario regular; medio millón de euros para el ganador), por el field (nueve top-50 del mundo y 18 top-100, que no son cifras abrumadoras, pero tampoco muy habituales en Europa) y por el campo.
El Golf National: larguito, serio, puede penalizar dramáticamente al que no anda bien. Una cita, en efecto con chicha y músculo: en las tres últimas ediciones el ganador no llegó al registro de doble dígito bajo par y el número de jugadores que bajó del par después de 72 hoyos nunca pasó de dieciséis, situándose el corte siempre en torno al +3. Lo dicho: exigente.
Aunque hay que matizar. Ciertamente, en los últimos años el campo se preparó con un rough muy denso y penalizador, coincidiendo con la definitiva elección de este escenario para la Ryder Cup 2018 (ocurrió en mayo de 2011), y hasta hoy. Pero, según se cuenta desde París, en la presente edición se ha levantado un poquito la mano y no está tan fiero.
Graeme McDowell defiende título y hay nueve españoles que saldrán en busca de La Sexta victoria de la temporada. Como curiosidad se puede comentar que sólo uno de ellos, Adrián Otaegui, jugará mañana jueves en el turno matutino de juego. El resto, por la tarde: Cabrera Bello, Quirós, Cañizares, Olazábal, Del Moral, Elvira, De la Riva y Campillo.


