
Ian Poulter ha ganado el Volvo Mundial Match Play tras derrotar en la gran final a Luke Donald por 2 y 1. Se convierte en el primer jugador de la historia que gana el Accenture y el Mundial. Es el rey del cuerpo a cuerpo. Imprevisible. Luchador como pocos. Bravo. Aguerrido. Bien haría el golfista inglés en plantear al Circuito Europeo algún torneo más con este formato. Si el golf profesional fuera match play, Poulter sería el principal candidato a Número 1…
Nunca lo den por muerto. Es una fiera que dormita siempre con un ojo abierto, dispuesto a soltar un zarpazo en el momento más inesperado. Le pone el drama, la épica. Huye de las empresas fáciles… Que hay que ganar al Número 1, se le gana… Que hay que ganar al Número 2, pues se le gana también… Nada asusta a Poulter. Más bien al contrario. Cuanta más alta sea la montaña más se motiva, mejor juega.
Es la undécima victoria de Poulter en el Circuito Europeo. Asciende al puesto decimoquinto del ránking mundial y pone en marcha una temporada hasta hoy desangelada. Su mejor clasificación había sido un sexto puesto en el Hyundai del PGA Tour.
Curiosamente, ha sido Poulter el que ha permitido retener el Número 1 a Lee Westwood. Apenas un día después de haberlo eliminado en octavos y de escuchar cómo menospreciaba su triunfo. Hoy Westwood tiene motivos para invitarlo a una pinta.
Poulter ha ganado porque ha sido mejor que Donald. Sin más. Al rubio se le ha hecho largo el torneo. La fatiga de jugar hoy 36 hoyos le ha pasado factura. Andaba renqueante y medicado por un problema en la garganta y esto ha afectado a su habitual precisión milimétrica. No ha estado brillante, ni ha ofrecido sus mejores golpes. Incluso ha estado fallón con el putter, la especialidad de la casa. Ha errado tres putts de menos de dos metros, en el 9, en el 11 y uno especialmente doloroso en el hoyo 15, con corbata de 360 grados incluida. Era un putt para empatar el partido. Y lo peor que puedes hacer con alguien como Poulter es enseñarle una herida abierta. Huele la sangre y se lanza al cuello del rival.
Así lo hizo. Pegó un golpazo soberbio en el 16. El mejor drive del día y el mejor hierro desde la calle para dejarla dada. Dos arriba y dos por jugar. Finiquitaba el asunto en el 17 con un par, aunque todavía le daba misterio. Su putt de birdie se quedó muy corto, a dos metros del hoyo. Lo vio fácil y aflojó. Cuando la tensión subió se reactivó y metió el putt de par por todo el centro. Poulter es feliz en el alambre.
Los mejores golpes los dio Poulter. En el 13 pegó otro hierro perfecto a dos metros de la bandera. Aunque lo mejor lo hizo en el green del 12. Metió un soberano putt de más de 15 metros. Donald no era Donald. En el 4 se fue al obstáculo de agua. En el cinco falló desde el búnker. ¿Dónde esta el metrónomo esta tarde?
De los seis partidos que Poulter ha disputado en este Volvo Mundial Match Play cinco han llegado al hoyo 18. El único que se ha resuelto antes ha sido precisamente la final. Lo dicho: imprevisible.
Donald deja pasar su segunda oportunidad clara de ser Número 1. La primera fue en el Heritage, tras perder en el desempate contra Snedeker.
Poulter se embolsa con esta victoria un jugoso cheque de 800.000 euros con el que podrá hacer un buen regalo a su hijo Luke, que hoy cumplía siete años. Pues sí, al final ganó Luke, Luke Poulter.


