– Chris Gotterup (-11) ha emergido resplandeciente en el turno matutino de juego de la segunda jornada del Scottish Open para firmar un 61, nueve menos en el día, y asaltar el liderato provisional del torneo, que muy probablemente sea definitivo al final del día si, como parece, sopla más el viento por la tarde sobre el Renaissance Golf escocés.
– Vayamos por partes, porque la irrupción de este joven jugador de Maryland (tiene 25 años) no deja de ser una de esas agradables sorpresas que el golf nos tiene reservadas. El año pasado Chris vino a jugar por primera vez este torneo y firmaba un 66 en el primer intento, para caer estrepitosamente el viernes (77) y fallar el corte. Esas eran las únicas rondas de competición que este jugador, hasta esta semana, había jugado en un links puramente británico. Se ve que no se le dan mal del todo, a pesar de aquel 77…
Gotterup se ha hartado de meter buenos putts de media y larga distancia para rematar esa tarjeta con nueve birdies y ni un solo borrón. Y es curioso, porque este jugador había llegado hasta este punto de la temporada con la clara sensación de no estar fino en los greenes. “No sé, quizá sea porque aquí tengo que pegar fuerte con el putter y a uno no le preocupa tanto la sensación”, ha explicado, refiriéndose a estos greenes escoceses, sensiblemente más lentos que los que se manejan en cualquier otro torneo del PGA Tour.
Sea como sea, el de Maryland, que es uno de los grandes bombarderos del golf mundial, acaba de firmar su mejor registro en una ronda de competición del PGA Tour. Y ha tenido que ser en Escocia y en un links. De mantenerse arriba, además, ganará una de las tres plazas que se reparten esta semana para el Open, un torneo que a buen seguro no entraba en sus planes.
– Nos preguntábamos ayer que esperaba encontrar el capitán europeo de la Ryder, Luke Donald, poniéndose a jugar estos dos primeros días junto a Harry Hall (-8), un compatriota suyo que se gana bien la vida en el PGA Tour, pero con el que nadie suele contar para la Ryder. Pues bien, todo lo bueno que anduviera buscando desde luego lo ha confirmado, porque Hall ha entregado hoy un 64 y es segundo en la tabla. Que nadie dé por cerradas las seis elecciones del capitán…
– Gotterup manda y Hall apunta alto, pero hay otros dos nombres principales que conviene destacar: Rory McIlroy (-7) y Xander Schauffele (-6), que además iban jugando juntos, han cerrado notables rondas de 65 y 66 golpes respectivamente, para incluirse desde ya mismo entre los candidatos más serios al triunfo final. Es curioso, porque ambos han sido ganadores de este torneo y en este campo, el norirlandés en 2023 y el californiano en 2022, por si quedaba algún cabo por atar para considerarlos máximos favoritos. Lo importante, en todo caso, es lo bien que han jugado, con mención especial para el putter de Rory. Ha sido una verdadera delicia ver cómo ha tocado la bola en los greenes, cómo ha medido la fuerza en los putts más largos y cuánto ha embocado desde esos tres, cuatro o cinco metros de distancia, sobre todo para birdie, pero también para salvar alguna situación delicada. Curiosamente, el único bogey del día le caía en el hoyo 8, el penúltimo del día, tras errar un putt muy corto, pero ni siquiera este lapsus emborrona su maravillosa actuación en los greenes. Que se vayan preparando todos la semana que viene en Royal Portrush si Rory patea sólo la mitad de bien que lo ha hecho hoy…
– Matt Fitzpatrick (-8) ha firmado esta mañana un 63 y su faena puede ser mayúscula esta semana, porque no ha llegado a esta cita bien colocado en el ranking de la Fedex Cup (todavía tiene que ganarse un hueco en los play offs) ni en la Race to Dubai. De momento, se ha metido en los últimos partidos del sábado a sólo tres golpes del inmenso Gotterup.
– Los dos españoles que estaban en liza en este turno matutino de juego, Jorge Campillo (-1) y Pablo Larrazábal (+7), no han podido ganarle la partida al campo. El extremeño, con una vuelta de 71, una más en el día, va a tener que esperar a ver si pasa el corte, rezando seguramente para que en efecto se levante más el viento, en cuyo caso seguramente pasará la criba, mientras que el barcelonés se ha despedido con una ronda de 72 golpes, insuficiente para soltar el lastre que ya traía de la vuelta del jueves.



