– Chris Gotterup (-15), el joven de Easton, Maryland, residente en Edmond, Oklahoma: otro producto manufacturado de la inagotable y versátil factoría estadounidense de grandes jugadores y estrellas. No hay año en el que no salgan dos o tres. O cuatro o cinco. Después, claro, unos se confirman y otros quizá se conformen, porque entre otras cosas no hay sitio para todos en el top 50 mundial, pongamos por caso. Pero lo que ha hecho Gotterup esta semana para anotarse la victoria en el Scottish Open no es exactamente una faena cualquiera, un triunfo del montón, si es que los hubiera, sobre todo porque ha tenido que lidiar en el partido estelar de sábado y domingo con un morlaco como Rory McIlroy (-13), que además había recuperado el hilo del trance templado del golf, es de los levitadores. Si se permite el juego de palabras, demasiado templado se ha quedado el norirlandés por los segundos nueve hoyos del Renaissance Golf de North Berwick, justo cuando había que entrar en combustión y cambiar la marcha ante un rival que estaba jugando un gran golf y que iba a terminar entregando un registro de 66 golpes.
– Seguro que no ha sido así, que los toros se ven muy bien desde la barrera, pero de alguna manera ha dado la impresión por esos segundos nueve de que McIlroy estaba jugando más al fallo del rival. Es cierto que en el tramo final Gotterup ha acusado ligeramente la presión del momento, firmando un bogey en el 15 y sacando adelante una delicada recuperación en el 17, pero justo en ese momento de apretura, al gran campeón, al flamante Grand Slam Career, le ha faltado filo en el juego o un punto de determinación.
– El estadounidense arrancaba con bogey en el hoyo 1, pero después iba a sumar hasta seis birdies sin tener que embocar ni un solo putt de más de tres metros de distancia para convertirlos, lo que habla de la intención de sus tiros, de lo certero que ha sido, de su espléndido control de las distancias y, sobre todo, de su sobresaliente adaptación a este nuevo medio, los links, en los que él ha tenido muy pocas experiencias.
– La semana que viene, en el Open de Royal Portrush, va a tener una buena oportunidad de comenzar a definir si él es de los que confirman o de los que se conforman. Porque, sí, Gotterup se ha ganado una de las tres plazas en juego para el Open, el primero que va a jugar en su carrera, ya que él no estaba metido en el último Grande del año. Las otras dos han sido para Nicolai Hojgaard (-12), que hoy ha realizado una extraordinaria operación firmando un tarjetón de 64 golpes, y el alemán Matti Schmid (-6), que se la ha llevado finalizando en el puesto 17º. Tal es el número de jugadores de este torneo que ya tenían ganada su plaza, que las tres vacantes han corrido y corrido hacia abajo en la tabla.
– Se ha confirmado de alguna manera, por tanto, que Jorge Campillo (-5, hoy vuelta de 69) y Alejandro Del Rey (+1, vuelta de 74) partían hoy con opciones serias y reales de meterse en el Open. De hecho, el extremeño se ha quedado bastante cerca (hubiese necesitado llegar hasta -7), y eso que arrancaba la jornada con un doble bogey en el hoyo 2. Luego iba a reaccionar al alza y, de hecho, su final de ronda hay que considerarlo de lo más desafortunado, teniendo en cuenta el objetivo de Royal Portrush, pues fallaban sendos putts de birdie desde apenas un metro de distancia en los hoyos 16 y 17, y hasta en el 18 volvía a patear para birdie, aunque en esta ocasión desde unos nueve metros (el viernes, en este mismo hoyo, enchufaba un putt de birdie desde esa misma distancia para meterse en el corte).
– Gotterup, decíamos, ha dado un salto a otra dimensión. Y Marco Penge (-13), que ha terminado en segunda posición, empatado con Rory, después de entregar hoy un 66, va también camino de ello. Desde luego, este otro descomunal pegador, como el ganador, como Rory, está haciendo a tiempo los deberes para terminar ganándose una de las diez tarjetas del PGA Tour que se reparten a final de temporada en el DP World Tour. De momento, este segundo puesto lo ha disparado hasta la tercera posición en la Race to Dubai y todavía habrá que ver si no es capaz de volver a ganar este año en el circuito europeo.
– La tarjeta del día ha sido un 63 formidable de Justin Rose (-11), un resultado que ni siquiera le hubiera servido a Scottie Scheffler (-9, hoy vuelta de 67) o a Xander Schauffele (-9, hoy vuelta de 66) para llevarse el triunfo. Quien no se consuela, desde luego, es porque no quiere. Lo del californiano y el texano se puede ver, por supuesto, desde otro punto de vista: sin haber estado súper (Scottie ha sufrido en los greenes lo que no está en los escritos en las tres últimas rondas) han terminado dentro del top ten y de alguna manera han completado una más que aseada puesta a punto para el Open de la semana que viene. Seguro que los vemos arriba en Royal Portrush.



