
Todo lo que podía salir mal ha salido mal. Así podría resumirse una aciaga jornada final para la Armada en el Trofeo Hassan II. Los rostros de los jugadores españoles lo decían todo, una mezcla de enfado, impotencia y resignación. Álvaro Velasco y Rafa Cabrera Bello, que partían con opciones de asaltar la cabeza del torneo, nunca han llegado realmente a meterse en la pelea…
Álvaro Velasco (-4), hoy 74 golpes, no se andaba con rodeos a la hora de valorar la última jornada en Agadir. “Ha sido un día vergonzoso de juego, muy malo, ni siquiera he sido capaz de dejarme opciones de birdie. El eagle del hoyo 9 podría haber sido un punto de inflexión, pero ni eso. En el 10 he salido mal y se me ha complicado mucho el hoyo. Es uno de esos días que acabas tocado”, afirmaba dolido el catalán.
En caliente hay pocas lecturas positivas que puedan hacerse, ya que Álvaro tenía entre ceja y ceja luchar por la victoria, sin embargo siempre queda algo de estas experiencias. “Sé que tengo mucho que mejorar, queda mucho trabajo por delante, especialmente con el putt, ya que me voy con muy malas sensaciones. Tengo que cambiar esta dinámica”, explica.
Rafa Cabrera Bello (-2), hoy 75, tampoco ponía muchos paños calientes a la jornada. “Ha ido muy mal el día. Empezó bien, con dos birdies, y por eso me sentó especialmente mal el doble bogey del hoyo 5 después de un golpe tonto de salida fallado a la izquierda. Después, intenté arriesgar para conseguir birdies, pero salió todo al revés”, afirma.
Pablo Larrazábal (-2), 74 golpes, también fue muy explícito en su valoración. “Un día para olvidar. Mi primer drive se ha ido 45 metros a la derecha de la calle y después todo así. No he dado un golpe sano”, señala.
Por último, Alejandro Cañizares (-1), hoy 74, apuntaba que “me marcho con la sensación de que todo ha salido mal. He empezado con tres bogeys, después he hecho un birdie, he fallado una clara oportunidad en el 9 y a partir de ahí no sé qué ha pasado, pero no he estado cómodo. He perdido el ritmo y no he pegado bien a la bola, algo que sí había venido haciendo toda la semana. Un desastre de día”.


