
Alejandro Cañizares (-10) es el líder del Trofeo Hassan II después de la primera jornada. Una tarjeta de 62 golpes después de hacer once birdies tiene la culpa.
Probablemente, el mejor día de golf de su carrera, porque las condiciones tampoco eran excesivamente sencillas y este campo, siendo corto, siempre está esperando con la maza.
Por eso y porque aún se dejaba alguna opción más de birdie. Como la del 9, su último hoyo, después de pegar el tiro del día desde 145 metros, encajonado entre un árbol y la muralla de palacio, produciendo un ganchito precioso que dejaba la bola mansa a dos metros del hoyo. “Qué bonito es así este deporte”, decía al finalizar. No es extraño: a Cañi suele poseerle un afán perfeccionista casi enfermizo, así que hoy no podía haber queja, pues había rozado la perfección por momentos…
Cañizares viajó a Marruecos el lunes pasado sin expectativa alguna. Sentía que su juego andaba bajo mínimos. De nuevo, una buena sesión de trabajo, la del martes, obró el milagro. Tres horas y media puliendo la postura. Y después, algo así como una causalidad. Cuando fue al putting green se encontró con Phil Kenyon, entrenador de putt, que le ayudó a hacer un pequeño ajuste… Premio. Durante el Pro-Am del miércoles ya sintió sensaciones olvidadas hace semanas. Y hoy, cuando de verdad cuenta, ha prolongado ese estado de inspiración. Resumen en vídeo de la jornada.
Quedan 54 hoyos. Una eternidad. En teoría mañana debería favorecerle jugar en el turno matutino, porque verdaderamente el viento salta por la tarde (podemos jurar que así ha sido), a pesar de los tarjetones de Cañizares y Seve Benson (-9). Pero da igual. Lo hecho, hecho está. Sólo queda disfrutarlo antes de ponerse mañana sobre el tee del 1. Y entonces, marcadores a cero y que comience de nuevo la lucha. Un reflejo de la vida misma.
No hay que dejarse engañar por los buenos resultados. Quienes están arriba es que de verdad han jugado muy bien al golf, porque no olvidemos que al cierre de la jornada el corte ya estaba yendo derecho hacia el +1. Quién sabe, quizá mañana llegue a +2, lo que probaría que el Golf du Palais Royal da y quita por igual. Es lo que suele ocurrir, por cierto, en los grandes campos… Premio al que lo borda. Castigo para que el que se equivoca o anda dormido. Chris Doak, por ejemplo, venía jugando con Cañi y terminaba a duras penas con un 79 en el bolsillo. Igual que Pablo Larrazábal, que probablemente se ha despedido hoy del Masters. Resultados.


