En un sábado extraordinario de golf, Ángel Ayora se ha dado una oportunidad inmejorable tanto de pelear por la victoria en el DP World Tour Championship, evento final del circuito europeo que hasta la fecha sólo han sido capaces de ganar dos españoles (Álvaro Quirós en una ocasión y Jon Rahm en tres), como de aspirar a una de las diez tarjetas para el PGA Tour que están en juego a través de la clasificación final de la Race to Dubai.
El tercer puesto empatado con otros cinco jugadores que ocupa ahora mismo permitiría al malagueño avanzar hasta el 18º puesto de la general del circuito. Pero si tenemos en cuenta que por delante estarían Rory McIlroy, Tommy Fleetwood, Robert MacIntyre, Aaron Rai y Matt Fitzpatrick, que ya tienen plaza en la gira estadounidense para 2026, además de Tyrrell Hatton, jugador de LIV Golf que no cuenta para esta pelea, Ayora está a un paso de conseguir el más difícil todavía.
Mañana tendrá por delante 18 hoyos para intentarlo compartiendo ronda por segundo día consecutivo, precisamente, con el golfista inglés. Un Hatton que este sábado, en el Earth Course del Jumeirah Golf Estates de Dubai, ha podido disfrutar de cerca del talento del malagueño. Hasta el punto de que no ha dudado en rendirse a su juego con una frase que resume a la perfección el nivel que Ángel está ofreciendo en su temporada como ‘rookie’ en el circuito. «Fun to watch him play», le confesaba a Juan Ochoa, entrenador y caddie del español.
Divertirse con el golf de Ayora es prácticamente una obligación gracias a su impresionante desempeño desde el tee, con una pegada monumental repleta de potencia y precisión, a su agresividad con los hierros, intentando siempre atacar banderas, y a su capacidad para leer las caídas traicioneras de unos greenes que, como le ocurrió en varias ocasiones en este ‘moving day’, obligan a tomar caminos sencillamente imposibles. Un cóctel que no pasa desapercibido ni para un cinco veces ganador de torneos de las Rolex Series.
Las más de cuatro horas juntos en el campo han permitido a Tyrrell y Ángel conocerse un poco más y hablar de muchos temas. Una buena manera de rebajar la tensión de un torneo en el que el inglés se juega la Race to Dubai y el español, dar la campanada saltando a la gira estadounidense. Y entre esas charlas han salido a relucir algunas cuestiones de LIV, donde Hatton comparte equipo con Jon Rahm en la Legión XIII, la intensa agenda de viajes de ambos, las multas por jugar los torneos del DP, que la gira saudí dejará de asumir en 2026, e incluso el calendario próximo de los dos.
El temperamento del tres veces campeón de la Ryder Cup con Europa cuando falla algún golpe contrasta con la exquisita educación con la que ha tratado al español a lo largo de este apasionante sábado de golf. Ha podido disfrutar en vivo y en directo de golpazos de Ayora, como la madera 9 del hoyo 4, y también de lo ocurrido en el 18, donde lo que parecía un drive de libro se convierte en una ‘pesadilla’, obligando a dropar con penalidad porque no había manera de salir del entuerto ni jugando de zurdas.
Una última bandera, en la que un afortunado rebote en las rocas terminó compensando lo ocurrido desde el tee, que no empañó la grandísima actuación del malagueño. Tyrrell, metiéndose de lleno en la pelea por la Race, y él, soñando ya con el PGA Tour, se retroalimentaron. Algo que intentarán repetir este domingo para conseguir sus respectivos objetivos… antes de que el destino vuelva a juntarles. Tal vez antes de un Scottish Open que el inglés aspira a jugar el próximo curso.



