– Hideki Matsuyama (-12) ha firmado una tarjeta de 64 golpes en la segunda vuelta de competición de su carrera en Wentworth y es el líder en solitario del BMW PGA Championship. Tampoco le fue muy mal en la primera, con el 68 que entregaba el jueves. Nunca había jugado este torneo, pero a juzgar por lo visto en las dos primeras jornadas, parece que tuviera una casa allí, en Virginia Water. Matsuyama es así, no hay que perder ni un solo minuto en tratar de entenderlo.
El caso es que mañana partirá con un golpe de ventaja sobre tres de los once chicos Ryder que están en el torneo, Ludvig Aberg (-11), Viktor Hovland (-11) y Justin Rose (-11), y desde luego no conviene hacer de menos al nipón, tan extraordinario como indescifrable golfista.
– Ocurrió hace nueve meses, aunque parezca que fue hace diez años. Matsuyama ganaba el The Sentry, primer torneo de 2025, y lo hacía con un acumulado de -35, batiendo todos los récords habidos y por haber. Después, hasta hoy, agárrense que vienen curvas: no ha vuelto a terminar siquiera entre los diez primeros en todo el año. ¿Es o no es indescifrable?
– A pesar de todo, como suele jugar cada fin de semana (ha fallado dos cortes en el presente ejercicio) y termina tantísimas veces dentro del top 25, se metía en el TOUR Championship, último de los play offs de la FedEx Cup… donde acababa penúltimo. Matsuyama es así.
– Uno ve jugar hoy al japonés en Wentworth y tampoco cree asistir a nada que no haya visto nunca, porque no es noticia que Matsuyama transforme en ocasiones los greenes en dianas y juegue a los dardos. Qué manera la suya de dejar la bola cerca. Lo curioso es que si mañana se le viera de lío en lío, de problema en problema, tampoco se llevaría nadie las manos a la cabeza. Es que Matsuyama es así.
– ¿Es así o nos lo parece? Porque sus números gruesos, en todo caso, nos hablan de un verdadero titán de la consistencia. En junio de 2013 terminaba décimo en aquel US Open de Merion que ganara precisamente Rose y con ese resultado se metía dentro del top 50 mundial… Y hasta hoy. Nunca desde entonces se ha salido del top 50 y han pasado más de doce años. Matsuyama, en definitiva, casi siempre es un poco más y mejor de lo que usted y yo pensamos que es en este mismo momento.
– Tommy Fleetwood (-2) embocaba un putt de birdie en el 18 desde algo más de dos metros para meterse dentro del corte y, mucho ojo, darse todavía una oportunidad de hacer algo grande, en un torneo donde son bastante habituales las grandes remontadas durante el fin de semana, quién sabe por qué. Con el inglés han sido diez de once jugadores Ryder los que estarán el fin de semana. Sólo ha fallado Rasmus Hojgaard, que parece estar en fase de descompresión, después de todo lo que luchó para meterse en el equipo. Más le vale a él y al grupo que recupere a tiempo el punto adecuado de compresión, la frescura competitiva…
– Ángel Hidalgo (-6) le está dando continuidad a su gran semana en Irlanda con una segunda ronda de 67 golpes y la tarjeta libre de bogeys, que nunca es sencillo en Wentworth. Allí le daba la vuelta a su temporada, pero es que aquí, donde se reparten muchos más puntos, podría ponerla ya rumbo a objetivos realmente potentes. No deja de ser curioso que el mejor español en la tabla, el único que está por delante de Hidalgo, sea Pablo Larrazábal (-10), un jugador del que podía haberse clonado el malagueño en tantos y tantos aspectos. La cosa, por lo que se ve, va de genios impredecibles, salvando las distancias de los españoles con Matsuyama, que verdaderamente es un jugador de categoría suprema.
– Además de Rahm (-4), también han pasado el corte Eugenio Chacarra (-4), Ángel Ayora (-2) y Jorge Campillo (-2), y los tres lo confirmaban en ese final de recorrido tan señero que son los dos pares 5 finales, hoyos 17 y 18. Chacarra terminaba con eagle y birdie, y Ayora con birdie y birdie, lo mismo que Campillo. Son hoyos que se dejan hacer, por supuesto, pero hay que jugarlos muy bien para darse opciones y no suele ser buen asunto llegar con los deberes por hacer a ese punto del recorrido. Buen temple el suyo. Nacho Elvira (-2), que también estará el fin de semana, cerraba la vuelta con sendos pares en esos hoyos, aunque él sí que había hecho los deberes antes. Vale con ellos lo mismo que para Fleetwood: no se van a equivocar quienes todavía consideren que al menos uno de estos jugadores terminará arriba, muy arriba, el domingo en la tabla.



