
Borja Etchart (+3) venía en el último partido de la jornada librando su particular batalla contra el campo, contra el viento… Y contra sí mismo…
Casi desde el inicio de la vuelta de hoy el joven vasco había sentido que no era el día. Que se ponía encima de la bola y no encontraba el equilibrio. Mal, muy mal asunto teniendo en cuenta lo que tenia por delante: otra jornada áspera y traicionera, después de haber jugado en el peor turno del jueves.
Pero quizá sea necesario recordar que este Etchart es otro Etchart. Más curtido, seguramente. Así que encontró los recursos para agarrarse e ir tirando con lo que tenía. Sin temple no hay campeones que valgan.
En el hoyo 16 a punto estuvo de traicionarse. Se agarró un calentón monumenal por no hacer el birdie y lo pagaba inmediatamente: bogey al 17. Las cuentas estaban claras: valía el bogey para pasar el corte, pero a ver quién es el guapo que se fía del 18, un hoyo en el que hoy sólo se han hecho siete birdies, además de 46 bogeys y doce dobles bogeys o peor…
Un disparo al draw precioso y preciso desde el tee ahuyentaba a los fantasmas. «Tal y como venía pegándole de mal a la bola, ese tiro y ese par final en el 18 han sido importantes. He sudado la vuelta, pero he cumplido mi objetivo, que era pasar el corte».


