
Final abrupto y sorprendente en el BMW International Open…
El inglés David Horsey (-18), que prácticamente no contaba como candidato hasta la recta final de su vuelta, ha sido el vencedor ante el descalabro del máximo favorito, Bradley Dredge (-16) que hoy ha jugado por encima del par.
No se puede poner ningún ‘pero’ al triunfo de este joven de 25 años, que estrena así su palmarés en el circuito europeo. De hecho, en el hoyo 15 embocaba un putt de unos cuatro o cinco metros para salvar el par, para terminar con birdies al 16 y 18. Una enorme fiabilidad en el momento preciso, perfectamente conjuntada con algunos accidentes ajenos…
Sin embargo, el gran protagonista del día ha sido Pablo Larrazábal (-16), con su ataque sostenido, potente y franco durante toda la jornada (31 golpes por sus primeros nueve hoyos…). De hecho, no es ningún disparate afirmar que Horsey debe buena parte de su triunfo al juego del español. Porque seguramente fue éste quien metió el miedo en el cuerpo a Dredge, quien consiguió sembrar la duda en el juego del galés a base de birdies.

Dredge, que había hecho un solo bogey en las tres primeras jornadas, sintió al fin la presión en el meridiano de su última ronda, después fallar el birdie en el par 5 del hoyo 9, para emborronar su tarjeta por los nueve segundos con un doble bogey y tres bogeys. Golf en estado puro (el galés suma ya en su carrera once domingos saliendo como líder, con solo dos victorias en estas tentativas).
Un magnífico eagle de Pablo en el 11 apretaba la situación y el barcelonés, además, no dejaba de patear para birdie casi en cada green… Así hasta su hoyo 15, donde embocaba un putt largo y cazaba al fin el liderato con un registro de -19 y un parcial de siete menos en el día…
Justo en ese momento se cruzaba en su camino el par 4 corto del hoyo 16. Su segundo tiro se quedaba corto de bandera y a punto estaba de irse al agua con el efecto de retroceso. Desde ahí, un lío. Se cruzaba el green pegando con un pie casi metido en el agua y luego no acertaba con el primer aprochito. Caía ese doble bogey como una losa y, lo que es peor, los efectos del error aún los sufría Pablo en el par 3 del 17: nuevo error de salida y otro más en el approach… Resultado: nuevo bogey y un triunfo bien labrado que se marchaba en el último suspiro de la semana.
Su final ha sido realmente negativo. Pero su golf pujante está ahí, no cabe la menor duda. En apenas 24 horas Larrazábal tendrá que ir sacando las conclusiones positivas de esta cita en el Golfclub Munchen Eichenried, porque las hay, y muchas. Este tercer puesto en Munich pudo ser aún mejor, es cierto, pero no deja de ser un fantástico resultado.
El golf español ha tenido un gran protagonismo este domingo radiante de sol en tierras germanas. Rafael Cabrera Bello (-16 y tercer puesto final) también anduvo cerca de dar la sorpresa al estilo de Horsey: con tres birdies en los últimos cuatro hoyos y uno más que no fue de verdadero milagro, pues su putt de media distancia en el 17 lamía el agujero.
Alejandro Cañizares (-14) ha sido también top-ten ( y ya van unos cuantos este año…). Aún pudo ser mejor su resultado, pero finalizaba con bogey en el par 5 del 18. Sea como sea, afianza su ‘status’ entre los sesenta mejores de la Race y sigue rondando su segunda victoria en el European Tour.
Con un buen puñado de jugadores situados en -16 (Cabrera y Larrazábal entre ellos), en segunda posición, Ross Fisher, que llegaba en el último partido y después de una jornada gris, les ‘birlaba’ buena parte del botín con un estratosférico eagle en el 18, pegando un hierro de segundo tiro.
El resto de las balas que la Armada tenía en la recámara no tuvieron hoy efecto. Garrido (-9) no conseguía entrar en ritmo en ningún momento y firmaba su primer y único birdie en el 18 para entregar un duro 76. Algo similar le ocurría a Álvaro Quirós (-5). Gonzalo Fernández Castaño (-8) y Miguel Ángel Jiménez (-7) tampoco ganaban hoy al campo.


