– Jayden Schaper (-22) ha ganado el AfrAsia Bank Mauritius Open tras vencer a Ryan Gerard (-22) en el segundo hoyo de desempate y hacerlo con un eagle estratosférico, como ya hiciera la semana pasada en el Alfred Dunhill Championship ante Shaun Norris: desempate, eagle y a otra cosa. Hace siete días, eso sí, firmaba el eagle en el primer hoyo de play off embocando un putt de unos cinco metros desde el collarín y esta vez lo ha hecho en el segundo, enchufándola desde la calle, a unos cuarenta metros de la bandera, con un aprochito magnífico. Si este chico no está tocado por una varita divina, ¿quién lo está?
– Schaper consigue así su segunda victoria consecutiva en el DP World Tour y desde luego confirma que ha entrado en otra dimensión. Para empezar, ya casi resultaba una anomalía que el joven sudafricano no hubiera jugado nunca un Grande, una situación que sin duda va a cambiar en 2026. Su juego, tan certero, tan agresivo, tan desbordante de recursos, ha venido para quedarse entre los mejores. Es carne de top 50 mundial, aunque dicha cota todavía no vaya a alcanzarla después de este segundo triunfo. Será cuestión de tiempo, porque, hay que insistir, trae hechuras de candidato a absolutamente todo. Buscaba el golf sudafricano un sucesor a la altura de nombres como los de Oosthuizen o Schwartzel (por no irnos hasta Els o Goosen), ganadores de majors, y hay que darle crédito a la candidatura presentada por Schaper en este final de 2025. Sólo el modo como ha ganado estos dos torneos, con tal determinación y brillantez, nos presenta a un jugador de los llamados elegidos. Después, el tiempo dirá, por supuesto, porque más difícil que llegar es mantenerse, pero su carta de presentación al más alto nivel ha sido impactante. Es la ley del golf y de la vida: los schapers llegan y terminan por echar a codazos del top 50 del mundo a otros que no anden finos y despiertos.
– El poderío de Schaper queda perfectamente plasmado en las dos tarjetas de 64 golpes que ha firmado durante el fin de semana en el Heritage La Reserve Golf Links (Bel Ombre, Mauricio) para alcanzar un guarismo de -22 que, en honor a la verdad, no parecía existir en este campo y en las condiciones ventosas que se han dado esta semana. Tan solo un inspiradísimo Ryan Gerard, sobre todo en los greenes, ha sido capaz de ofrecer una réplica adecuada al despliegue del sudafricano. El estadounidense de 26 años, por cierto, también merece todo el crédito: esto de plantarse en un torneo con el objetivo de terminar entre los cuatro primeros (lo necesitaba para meterse ya en el top 50 mundial y ganarse una invitación para el Masters de Augusta) y estar, incluso, tan cerca de la victoria, dice mucho y bueno de su templanza y consistencia. Nunca hasta la fecha se había mostrado como un gran pateador en los grandes circuitos, no al menos de un modo regular, pero esta semana ha resultado todo un placer para la vista ver de que manera (y con que sublime toque) ha sometido estos greenes tan movidos.
– Gerard también ha protagonizado el momento ‘polémico’ del día y de la semana. En el hoyo 18, par 5, necesitaba el birdie para forzar el desempate con Schaper, que acababa de firmar un birdie postrero delante de sus narices, yendo en el partido de delante. Pues bien, cuando el de Carolina del Norte se disponía a pegar su segundo golpe con una madera, la bola, en cuesta abajo y situación ciertamente inestable, se movía, aparentemente justo cuando el jugador había apoyado el palo por detrás de ella. Gerard sostenía que no había llegado a apoyar del todo el palo y lo cierto es que las imágenes de televisión, sobre todo por la perspectiva, no llegaban a ser del todo concluyentes, así que los árbitros, después de ver las imágenes una y otra vez, determinaban que lo más justo era dar crédito al testimonio del jugador, que finalmente sacaba el birdie adelante y se metía en el play off. Su situación en el segundo hoyo de desempate, todo sea dicho, era muy complicada, pues estaba de tres en un bunker de green, pero Schaper finiquitaba por la vía rápida con el ya comentado aprochito de eagle desde unos cuarenta metros. Seguro que este desenlace mitigará en cualquier caso los ecos morbosos de la acción polémica…
– Manu Elvira (-14) ha finalizado con una ronda de 70 golpes, dos menos en el día, que desde luego no ha sido mala, si nos atenemos a los problemas en los que se ha ido metiendo aquí y allá el jugador español. Es cierto que el pequeño de los Elvira, además, tampoco ha estado fino en los putts de birdie, pero sí que ha embocado un buen puñado de putts muy delicados para ir salvando pares y finalmente terminar el torneo dentro del top ten y con la temporada bien lanzada.



