
– Jayden Schaper (-16) ha ganado este Alfred Dunhill Championship reducido a 54 hoyos tras superar a Shaun Norris (-16) con un eagle, ni más ni menos, en el primer hoyo de un desempate en el que no pudo meterse el Eugenio Chacarra (-15), que se quedaba a un solo golpe de darse al menos esa opción. Ahora iremos con el análisis de la vuelta del español, pero antes conviene señalar que se trata de la primera victoria profesional de Schaper, el joven sudafricano (24 años) cuya clase y proyección de gran jugador nadie le negaba (o más bien: casi todo el mundo daba por hecha), pero a quien le estaba costando pegar ese primer gran golpe sobre la mesa, atar ese primer triunfo.
– Norris ha estado a punto de replicar y hasta mejorar la misma pirueta de hace un año en este mismo torneo, en el que defendía título esta semana. Hace doce meses, aunque fuese en otro escenario, Leopard Creek, Norris salía a seis golpes de la cabeza en la última ronda y terminaba ganando; hoy salía a siete y a punto estaba de repetir después de entregar un 62 (en un par 70, después de transformarse el hoyo 6, par 5, en un par 3, por culpa de los aguaceros), ocho menos en el día. Pero su joven compatriota reventaba el final de cuento de la carga épica de Shaun después de pegar un soberbio híbrido desde la arena en el hoyo de desempate y de embocar a continuación un putt desde el collarín, a unos cuatro metros de la cazoleta. Letal. Norris también había pateado para eagle, pero el birdie, dado, no le iba a servir.
– Chacarra también disponía de un putt de eagle desde unos diez metros en el hoyo 72 del torneo para meterse en el desempate, y aunque lo tiró muy bien, no embocaba. En todo caso, la razón de no haberse podido apuntar su segunda victoria en el DP World Tour poco o nada tiene que ver con ese desenlace final de su ronda. Al final, a toro pasado, el análisis es muy simple: tras un buen comienzo el madrileño iba a pagar un duro peaje en el peor momento de su vuelta (doble bogey en el hoyo 5, par 3); y cuando su juego recuperaba un nivel más estable, incluso brillante por momentos, el mismo putter que lo había llevado en volandas en la segunda vuelta esta vez no resultaba eficiente. No había manera: ni siquiera los mejor tirados (y hubo unos cuantos) se dignaban a entrar.
– Puestos a hacer un poco de literatura deportiva se puede rizar el rizo o sencillamente descender a esos momentos puntuales, concretos, que le dan la vuelta a una dinámica y señalan al elegido: en el hoyo 12 Eugenio realizaba una sacada de bunker muy fina y su bola, que se movía mansa y directa al hoyo para birdie, finalmente tocaba el borde; después, en el hoyo 16, Schaper, el ganador, efectuaba un chip también muy bueno y la bola terminaba dentro… Lo dicho: son los puñeteros detalles (según quien los mire, claro) que también deciden el nombre del campeón.
– Sea como sea, una vuelta final de PAR, que es el registro que ha entregado Chacarra este domingo, no suele conceder réditos victoriosos. Normalmente el ganador debe ser capaz de enchufar algún putt de media distancia para romper la igualdad y Chacarra no sólo no embocaba ninguno en la larga recta final, sino que además erraba uno más bien corto para salvar el par en el hoyo 11.
Existe indudablemente otro recurso, algo más complejo: si no embocas nada, tendrás que ingeniártelas para dejar la bola muy cerca del hoyo… Y eso es lo que sí acertaba a hacer Schaper en la recta final, con excelentes segundos disparos en los hoyos 14 y 17 (ninguno de los dos putts superaba el metro de distancia).
– Para terminar, el jugador español nos dejaba otra perla en el último hoyo, pegando otra vez más esta semana desde fuera de posición en un par 5 y siendo capaz de llevar la bola a green con un tiro bajo y trotón delicioso, para dejarse esa última opción final de eagle y de entrar en el play off. No se ha visto, desde luego, a un jugador encogido o al que le quedara grande la situación, sino más bien lo contrario. Volveremos a verlo ahí arriba, no cabe ni la menor duda.
– Hay que destacar la ronda final de Jorge Campillo (-9), 65 golpes, cinco menos en el día, con dos eagles por sus segundos nueve hoyos (había salido a jugar por el 10) y un juego extraordinario por momentos de tee a green, dejándose por el camino muchas opciones. Y también la de Alejandro del Rey (-7), con siete birdies y tres bogeys en la tarjeta.
– En fin, ahora no queda más remedio que permanecer muy atentos a la trayectoria de Schaper, un tipo que ganó mucho como aficionado, que se hizo profesional todavía con 18 años y que llegó a ser número 19 del mundo amateur con esas edades. Ese híbrido maravilloso desde la arena de segundo golpe en el hoyo de desempate, aplaudido con gallardía por Norris, es algo más que una bonita tarjeta de presentación y nos da una idea precisa de cómo las gasta. Tiene sólo 24 años pero acaba de arranca su cuarta temporada en el circuito europeo y hasta la fecha su evolución al alza ha sido constante: fue 104º en la Race to Dubai en su primera temporada; 65º en la segunda; 26º en la tercera… Veremos cómo y dónde acaba esta cuarta recién comenzada, pero da la sensación de que, como mínimo, hay que contar con él para hacerse con una tarjeta del PGA Tour. Eso, como mínimo…


