Inicio Grandes Circuitos DP World Tour Jiménez limpia su cabeza y echa mano de un ‘viejo amigo’

Jiménez limpia su cabeza y echa mano de un ‘viejo amigo’

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Miguel Ángel Jiménez tiene un reto entre ceja y ceja. Quiere jugar el Masters de Augusta con 50 años. Es su desafío. Siente la necesidad de darse ese gustazo y sabe, por supuesto, que no está nada lejos. Eso, quizás, le llegó a obsesionarse en el último mes y se le salió la cadena.

Ha tenido que resetear. Sí, hasta un tipo tan duro como Jiménez tiene que hacerlo de vez en cuando, y la primera consecuencia ha sido este fabuloso 66 que ha entregado hoy en el Earth Course de Jumeirah.

Jiménez ha vuelto a sonreír, ha vuelto a disfrutar en el campo. Incluso ha bromeado con el público, seña de identidad del malagueño cuando está a gusto. Tenía que agacharse hasta tres veces para sacar una bola rebelde del hoyo 8. “Pues nada, que le ha cogido cariño la pelotita al agujero…”, aseguraba entre las risas del personal.

Miguel necesitaba quitarse lastre de la cabeza. A veces cuesta darse cuenta de dónde está el problema, pero el de Churriana ha conseguido diagnosticarlo. “Estaba jugando muy bien, disfrutando, segundo en Holanda y, de buenas a primeras, me he centrado demasiado en los resultados y he dejado de disfrutar. He dejado de ser yo mismo en el campo. Si la mente no está bien, da igual cómo le pegues, y eso es lo que me pasaba. Hoy he vuelto a disfrutar, a jugar al golf, a pensar sólo en pegar bien a la bola, moverla… Lo que a mí me gusta”, explica.

La limpieza mental se ha traducido en una extraordinaria vuelta con ocho birdies y dos bogeys. Está otra vez metido en la pelea por el torneo, en el top ten, pero no sólo ha sido un asunto psicológico. Miguel ha echado mano de un ‘viejo amigo’. Andaba pateando mal, incómodo en los greenes y decidió tras la segunda ronda del Turkish Airlines Open meter en la bolsa el mismo putter que utilizó en 2010 y que desde entonces estaba en el ‘banquillo’. En 2010, recuerden, Miguel ‘sólo’ ganó tres torneos. Los precedentes, desde luego, eran halagüeños.

Los resultados no fueron inmediatos. No metió muchos putts el fin de semana en Turquía, pero las sensaciones fueron otras. Además, el miércoles se machacó en el putting green durante casi dos horas con su equipo de trabajo. “Sí, el putt ha estado mucho mejor. Lo cambié la semana pasada y espero poder acabar esta con él”, afirma con una sonrisa.

Miguel se encuentra en el puesto 53º del ránking mundial y necesita acabar el año entre los 50 primeros para jugar el Masters. Si sigue sonriendo, que nadie dude de que lo conseguirá. Cuando el malagueño se empeña en algo, abran paso.