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Hablamos con el maestro de Fuenterrabía y su sobrino Joseba Torres al acabar la primera ronda

Olazábal: bolsa al hombro, pantalón corto y de caddie en la Final de la Escuela

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José María Olazábal, con la bolsa al hombro, llega al green del hoyo 18 junto a Joseba Torres, su sobrino. © Ten Golf
José María Olazábal, con la bolsa al hombro, llega al green del hoyo 18 junto a Joseba Torres, su sobrino. © Ten Golf

Te tiene que gustar el golf, y mucho. Te tiene que gustar ayudar a los demás, y mucho. Sólo así se puede explicar que alguien como José María Olazábal, uno de los más grandes, haya decidido echarle la bolsa al hombro esta semana en Infinitum Golf para hacer de caddie a su sobrino Joseba Torres en la aventura de la Final de la Escuela del DP World Tour. No es una semana cualquiera. Físicamente es muy dura, con seis días de competición más otros cuatro de práctica. Hay mucho caddie esta semana con carrito manual o eléctrico. Olazábal, al hombro. Si se hace, se hace a tope. El único lujo que se ha permitido José Mari es una bolsa pequeña. Sólo faltaba.

Cuando Chema dice sí, va con todo. Transmite la ilusión de un jugador que está empezando. Impresiona. No lo hace por hacer y mucho menos por figurar, al revés, intenta pasar desapercibido, cabeza abajo, gorra bien ajustada, pantalón corto y andar a paso ligero. Se hace fotos con todo el que se lo pide, firma autógrafos a quien haga falta, dedica una sonrisa a todo el que le saluda, pero si hay alguien que no se da cuenta de su presencia, mejor.

Olazábal está aquí para trabajar, encontrar la mejor manera de ayudar a Joseba y, si puede ser, conseguir el gran objetivo de la tarjeta del DP World Tour o, en su defecto, del Challenge Tour. «Aquí estamos, cambiando de oficio, a ver si doy la talla», dice a Ten Golf con la humildad y el sentido del humor que lo caracteriza. Han terminado dos bajo par en la primera jornada en el Lakes course. «Como caddie no sé cómo lo he hecho, que te diga él, físicamente de momento bien», asegura alegre.

Pues nada, le preguntamos a Joseba. «Increíble, cómo me va a ir con él. Es todo culpa mía, que no le pego recta a la bola, la hostia, me complico la vida», asegura sonriente y vivaracho. Se nota que corre sangre Olazábal por sus venas, aunque al joven golfista le gustaría que su golf no tuviera que tirar tanto de la garra que ha sido santo y seña de la carrera de su tío. «Estaría bien ir un poco más tranquilitos por el campo de golf», señala simpático.

Los problemas hoy han venido desde el tee, de ahí que la ronda de dos bajo par sea calificada como buena. De alguna manera, se han salvado. «Las ha luchado. Está un poquito inseguro con el driver, pero las ha luchado, vamos a dejarlo ahí. Una vuelta buena, dos bajo par que nos son malas, pero sabiendo que tiene que eliminar algunos demonios que hay por ahí. Las está intentando poner en la calle, pero cuando estás así, el riesgo de pegar una mala es alto. Hay que mejorar», dice el maestro.

Es la segunda vez en su vida que Olazábal hace de caddie. La primera fue en Chiberta, en un torneo amateur también son Joseba. Han pasado muchos años. El sobrino no oculta el valor de lo que está viviendo. «Hemos hecho el resultado que hemos podido, aunque el juego no estaba ahí. Lo hemos intentado. Se nota mucho os consejos que te da en algunos golpes, cositas pequeñas. Es lo que te dice, pero también cómo te lo dice. Tiene una manera que transmite la confianza y es muy sencillo tomar las decisiones. Te refuerza siempre».

Resultados de la Final de la Escuela del DP World Tour 2024