Patrick Reed ha encontrado una respuesta tan directa como desafiante a las multas que el DP World Tour impondrá a los jugadores de LIV Golf que compitan en sus torneos: jugar buen golf y ganar. Esa es la estrategia del estadounidense, que no piensa renunciar a su presencia en el circuito europeo pese al cambio de escenario económico.
Reed es uno de los golfistas de LIV que, hasta ahora, habían visto cómo su circuito asumía el pago de las sanciones. Sin embargo, esa cobertura ya no existe y, a partir de ahora, las multas correrán a cargo de los propios jugadores. Pese a ello, el ganador de un Masters mantiene su intención de seguir compaginando calendarios siempre que sea posible, aunque este año prevé reducir ligeramente el número de torneos respecto a 2025, cuando llegó a disputar 32 eventos por todo el mundo.
El calendario ya ha empezado a pasar factura. A apenas tres semanas del inicio del año, Reed ya ha competido en dos torneos del DP World Tour, tras jugar el Dubai Invitational y, esta misma semana, el Hero Dubai Desert Classic. Una presencia temprana que incrementa la cuantía de unas sanciones que empezarán a aplicarse cuando arranque la temporada de LIV el próximo mes.
De momento, el plan deportivo le está funcionando. Al alcanzar el ecuador del torneo en el Emirates Golf Club, Reed se ha convertido en el rival a batir, firmando un liderato en la Casa Club con nueve bajo par tras las dos primeras vueltas en el Majlis Course. Un escenario que le resulta favorable: en sus dos últimas participaciones en este torneo terminó segundo y décimo empatado, respectivamente.
El propio Reed no esconde que su objetivo es ganar pronto para cuadrar cuentas. «Venga, gana y con eso se arregla», bromeó el estadounidense al referirse a las multas que se le avecinan. «Siempre he sentido mucho apoyo aquí, tanto de los aficionados como de la gira, y por eso siempre vuelvo», explicó, dejando claro su apego al circuito europeo.
Fiel a su carácter competitivo, el jugador de LIV también disfruta del papel que asume cada vez que cruza el Atlántico. «Me encanta ser ese americano que viene y trata de ser una espina en el costado de todos cuando los europeos están jugando. Es divertido», aseguró. «Si juego como se supone que debo jugar, eso se encargará de las multas».
En cuanto a las cifras, Reed calcula que necesitará alrededor de un millón de dólares en premios para compensar las sanciones que tendrá que afrontar. Una actuación similar a la firmada en su segunda jornada en Dubai este fin de semana podría acercarle de forma decisiva a ese objetivo. Mientras el pulso institucional entre circuitos sigue su curso, Patrick Reed ha optado por el camino que mejor conoce: dejar que los resultados hablen por él… y que el golf pague la factura.
Estas palabras del texano llegan después de que Rory McIlroy lanzara su particular ‘dardo’ a Jon Rahm y Tyrrell Hatton respecto a las multas: «Todos dijimos que pagaríamos por jugar la Ryder Cup y hay dos tipos que ahora lo pueden demostrar. Ojalá paguen las multas». Un asunto que, tras la decisión de LIV de dejar de asumir ese coste económico, sigue dando de que hablar en el circuito con base en Wentworth.



