
Hunter Mahan (-9) es el líder del World Golf Championship Cadillac en Doral, después de entregar una tarjeta de 71 golpes en la segunda ronda. El americano ha flaqueado en la recta final, apretando el marcador y dejando un fin de semana muy abierto…
El Blue Monster sí ha hecho hoy mayor honor a su apodo. El viento ha aparecido. No era un vendaval, pero venía del norte, dirección menos habitual en este campo y que pone cuesta arriba tres de los cuatro pares 5 del campo. El caso es que este viento ha completado una ecuación que la organización parecía buscar este año: con el rough más picante y los greenes muy firmes (aunque no estén vertiginosos), un poco de viento hace aún más daño. Así ha sido.
Los tarjetones han quedado para Navidad… En la segunda jornada sólo ocho jugadores han entregado tarjetas por debajo de los 70 golpes. Un dato relevante si tenemos en cuenta que en la primera jornada fueron 24 quienes lo consiguieron. Y eso que la primera ronda ha finalizado el viernes por la mañana, con unas condiciones más complicadas que el jueves. El mejor resultado del día ha sido el 66 de Aaron Baddeley .
Mahan, que llegaba a tener una cómoda y amplia ventaja de cuatro golpes en el liderato, firmaba dos bogeys en el útlimo tercio de su vuelta y se quedaba a tiro de piedra de, entre otros, Martin Kaymer (-8). El germano ha lanzado algo más que un aviso. Una vuelta sin errores y ya está ahí. Un solo bogey en 36 hoyos. Un juego abrumador, por su solidez. Una roca. No se inmuta, hasta el momento, en su primera defensa efectiva del Número Uno. "Cuando juego por la tarde me gusta mirar los partidos del turno de mañana por la televisión para sacar información", comentaba al finalizar. Sin comentarios. Sus jornadas de trabajo van de sol a sol. El alemán no viste pantalones fucsia y, además, el partido con más público y glamour era el de Tiger, Mickelson y McDowell… Pero al final uno mira a los marcadores y siempre aparece el nombre de Kaymer.
Junto a Mahan han ido los dos españoles sufriendo lo suyo. Álvaro Quirós (+3) se ha desquiciado en los greenes. Cuatro greenes a tres putts lo dicen casi todo. Especialmente doloroso (y reflejo ya de la desesperación del de Guadiaro) fue el tripateo en el 17, tirando para birdie desde unos tres metros… Al final, un 77 que hunde a Álvaro en la clasificación y lo deja sin opción alguna de victoria. No obstante, en un torneo sin corte, no queda más remedio que remangarse, relajar el gesto, tratar de disfrutar… Y sacarse la espina con un gran día de golf. Y si son dos, mejor.
Jiménez(-1) ha luchado con coraje porque, por momentos, daba la sensación de que era imposible que enderezase al alza su resultado. No conseguía dejar la bola cerca de las banderas y tampoco terminaba de embocar algún putt de esos de media o larga distancia que le diera un respiro.
Pero el malagueño aguantaba el tirón. De hecho, en los hoyos 6, 7 y 8 salvaba tres pares muy delicados que al fin y a la postre le han mantenido en juego. Sobre todo el del 8, par 5, donde se iba al agua de segundo tiro y terminaba embocando desde unos cuatro metros para par.
Su primer birdie del día no llegó hasta el hoyo 16. Y enseguida puso otro más en el 17 pateando desde unos tres metros. La vuelta se había lanzado justo en la recta final, cuando mejor sienta, pero el remate fue muy desafortunado. Pegando en el 18 un segundo tiro desde unos 140 metros, Miguel apuntó a la bandera por la línea más agresiva, sin duda buscando un tercer birdie consecutivo y rompedor, pero se fue al agua de nuevo.
Tiger (PAR), sin embargo, no transmite síntoma alguno de mejora. Hoy ha vuelto a fallar putts que hace año y medio no fallaba en la vida. Esa es la mayor diferencia. Un ejemplo barato para hacernos entender un poco mejor: con el mismo juego de tee a green que ha enseñado en estas dos primeras jornadas (muy irregular y hasta fallón, por momentos, aliñado con hierrazos magníficos), hace dos años se movería ahora mismo en torno al -4 ó -5 y, por tanto, con opciones evidentes de triunfo.


