
El Irish Open está siendo propicio y generoso con la Armada española, según puede comprobarse echando un vistazo a la clasificación una vez finalizada la segunda jornada.
Hasta seis de los nuestros aparecen entre los dieciséis primeros y nuevo de los diez que iniciaron el torneo el jueves han pasado el corte. Rozando un extraordinario pleno.
Mientras los líderes de la mañana mantenían su condición al final del día, Peter Uihlein y Robert Rock, ambos con un acumulado de nueve menos, se confirmaba la debacle de los irlandeses. La afición local se ha quedado sin todas sus estrellas: Clarke (+6), McIlroy (+2), Harrington (+1) y McDowell (+1) no han llegado a un corte que finalmente quedó establecido en el PAR, abriendo las puertas del fin de semana a Carlos del Moral y Eduardo de la Riva. Ni que decir tiene que sigue llamando la atención el pobre rendimiento del Número 2 del mundo, cuyo golf ha perdido ‘ángel’ y precisión. A Rory se le ve muy irregular e inseguro en casi en todas las parcelas del juego. El retorno triunfante del genio de Holywood es cuestión de tiempo y acerca de eso no se pueden albergar demasiadas dudas, porque tiene talento para dar y derrochar, pero la fatiguita y el mal cuerpo ya no se lo quita nadie en una semana en la que él tenía depositadas muchas esperanzas. Quería disfrutar ante los suyos, pero ha vuelto a sufrir de lo lindo.
Tan solo Nacho Garrido (+5) se ha quedado fuera del corte, de entre los españoles. Nuestros compañeros de Canal + Golf informaban de los problemas que arrastra el madrileño por culpa de una inoportuna y molestísima mononucleosis, y por ahí pueden ir los tiros de su 78 de hoy.
En la cara de la moneda, y uniéndose al decidido avance protagonizado por Olazábal, Cabrera y Cañizares durante el turno matutino, hay que destacar sendas tarjetas de 68 golpes de Jorge Campillo (-4) y Álvaro Quirós (-4), así como el 69 de Pablo Larrazábal (-6). Campillo terminaba con cinco birdies en los últimos siete hoyos. Recital del extremeño, que afina y progresa a la chita callando.
El lenguaje gestual de Quirós en el campo denota cierta incomodidad, pero nada hay tan real como los resultados, y éstos han vuelto a ser buenos. Está claro que él siente que no tiene el gobierno de su juego en las manos y en la cabeza, pero se las arregla para salir adelante, incluso con brillantez.
En cuanto a Larrazábal… Más de lo mucho y bueno que viene enseñando durante casi todo el año: vueltas muy controladas, muy bien jugadas de tee a green, muy sólidas, muy serias. Su golf se está elevando muchos días a niveles de top-50 del mundo, tranquilamente. Sólo le falta el remate de los domingos, de un gran fin de semana. En Carton House va a tener otra oportunidad. Las oportunidades no te las regalan, sino que se las curra uno, y en ese sentido nadie merece más que el barcelonés darse una alegría…


