
Keith Tower es un exjugador de baloncesto de la NBA que militó entre 1993 y 1997 en los Magic de Orlando, los Clippers de Los Ángeles y los Bucks de Milwaukee. Fue un pívot de segunda fila. Jugó un total de 53 partidos en su carrera y no llegó a los 100 puntos. Sin embargo, tenía la distinción honorífica de ser el deportista más importante de la historia de Libby, un pequeño pueblo del estado de Montana que no llega ni a los 3.000 habitantes. Pues bien, desde el domingo ya no le queda ni eso al bueno de Tower…
El deportista más famoso ahora es Ryggs Johnston, ganador ayer del ISPS Handa Australian Open en Melbourne. «Mi pueblo es tan pequeño que cada vez que pasa un coche por la calle sabemos perfectamente de quién es y quién va conduciendo», le confesaba entre risas hace unos años al español Alejandro del Rey. Y es que la conexión de Johnston, que debe su nombre a Martin Riggs, el personaje de Arma Letal que protagoniza Mel Gibson, con la armada es bestial. No en vano, entre 2019 y 2024 ha estado en la Universidad de Arizona State y allí ha coincidido con tres españoles diferentes: Alex del Rey, David Puig y Josele Ballester.
Del Rey trató con él en sus últimos años. Encajaron rápido. «Es un crack», admite. «Tiene un swing peculiar, no es el más bonito del mundo, pero como todo funciona, muy sólido desde el tee con el driver, la norma general de los americanos, y la verdad es que se trata de un buen pateador», señala. En Australia dejó constancia de ello. Fue el segundo mejor del torneo en strokes gained putting. Le sacó a la media del field casi dos golpes y medio.
No obstante, en este caso concreto se puede aplicar el dicho popular de que es mejor persona que jugador de golf. «Es muy buen chaval, un buen estudiante. La última vez que fui a Arizona él se había ido de torneo con la Uni y me dejó su coche para ir a entrenar y estar esos días por allí junto a Puig. Estaba muy unido a David y prácticamente era su chófer», apunta.
Precisamente, David Puig es quien mejor conoce a Ryggs. Llegaron a Scottsdale a la vez y estuvieron juntos los cuatro años que permaneció el golfista de La Garriga en la Universidad. Eran inseparables, hasta el punto de que siempre vivieron juntos. «Hemos probado todo tipo de convivencias: compañeros de habitación, compartiendo apartamento, Airbnb, en casa de otro jugador… Hemos estado por todos los lados. Es un genio», afirma David a Ten Golf.
Puig destaca también su calidad humana por encima de la deportiva. «Es uno de mis mejores amigos. Muy inteligente. Sacaba sobresaliente en todas las asignaturas. Era muy bueno en todos los deportes. Respecto al golf, todo lo hace bien. No diría que destaca en nada en especial, pero es muy completo y cuando se enciende no para», explica.
Tan buena es la relación de Puig y Johnston que hace menos de un mes, cuando el norteamericano estuvo en Tarragona para jugar la Final de la Escuela del DP World Tour en Infinitum Golf se quedó una noche con Waldo y Andra, los padres de David. Puig no duda a la hora de definir su relación con Ryggs. «Éramos como hermanos… si hasta me saqué el carné de conducir en Estados Unidos con su coche», asegura entre risas.
Es la potente conexión entre el último ganador del DP World Tour y la Armada Devil española.


