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Genesis Championship

La emboscada coreana: un cóctel explosivo en los greenes que puede volverte loco

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Ángel Ayora. © Golffile | Steve Flynn
Ángel Ayora. © Golffile | Steve Flynn

El Woo Jeong Hills Country Club coreano, sede del Genesis Championship, no está siendo precisamente un rival asequible esta semana. No es un campo demasiado largo para los profesionales, pero hay mucho tiro apretado desde el tee a unas calles estrechas y, sobre todo, los greenes combinan una serie de peculiaridades que los convierten en un test muy exigente, tanto desde un punto de vista puramente técnico como mental. Son ellos, los greenes, sin duda alguna, los principales responsables de que el acumulado de los dos líderes tras 54 hoyos, Mikael Lindberg (-8) y Nacho Elvira (-8), no haya llegado todavía al doble dígito por debajo del par. No es ninguna casualidad que esta semana se estén viendo tantísimos putts cortos errados, además de haber descendido considerablemente el porcentaje de conversión desde distancias medias, y ya no digamos desde distancias largas.

¿Y cuáles son esas peculiaridades que complican tanto la vida a los jugadores? Según han analizado para Tengolf algunos pros presentes en la cita, se trata verdaderamente de un cóctel explosivo. En primer lugar, vaya por delante, estos greenes son muy jóvenes, pues han sido reconstruidos y renovados este mismo año, así que la hierba todavía no ha pegado bien, no se ha asentado al ciento por ciento, lo que desde luego no ayuda a la nobleza de la superficie, sino todo lo contrario. Además, su diseño es verdaderamente enrevesado; son greenes muy movidos, hay muy pocas zonas planas, así que el jugador suele encontrarse con diversas caídas alrededor de los hoyos, lo que unido a la velocidad de la superficie, que ha ido en aumento durante la semana, puede volver loco al más pintado, ya que cuesta mucho tomar la determinación de tirarlos firmes.

No termina aquí el asunto. También se están fallando muchos putts cortos debido a que los greenes tienen más arena de lo normal, de tal manera que las pisadas sobre el verde crean unas micro caídas que son muy complicadas de apreciar. Así es, hasta el punto de que los jugadores han visto bolas caer diferente desde prácticamente el mismo sitio.

El hecho de no poder tirar los putts firmes, por la rapidez que muestran, combinado con la desviación de la bola debido a esas micro caídas ya descritas, por culpa de la arena y las huellas, pueden acabar por destemplar al más templado de los pateadores. Lo que nos lleva a esa batalla mental que cada cual está librando como buenamente consigue y que, a la larga, puede decidir al ganador. La cuestión es que una ‘sobre lectura’ de los greenes, buscando hasta lo que no hay, así como la falta de confianza en el momento de ponerse sobre la bola, pueden resultar letales.

Por último, hay que añadir una última consideración. Debido sobre todo a la inmadurez de estos greenes los jugadores también están encontrando serios problemas para acertar con las distancias, ya que el bote de la bola es irregular, según los greenes y la zona de los mismos, de tal manera que está costando más de la cuenta dejar la bola cerca. Es la pescadilla que se muerde la cola: si estás tirando putts algo más largos de lo habitual te vas a dejar más putts de vuelta comprometidos y, por todo lo descrito anteriormente, tu porcentaje de error será superior en estos putts cortos de lo que es habitual.

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