Rory McIlroy arrancó con mal sabor de boca el Amgen Irish Open en The K Club. El golfista norirlandés, de 36 años de edad, entregó una tarjeta de 71 golpes, sólo uno por debajo del par del campo, después de perder dos golpes en sus tres últimos hoyos condicionado, a su juicio, por la decisión de los árbitros de poner a su grupo bajo vigilancia por juego lento.
«Honestamente, me sentí un poco apurado ahí fuera durante los últimos 12 hoyos», admitió el vigente campeón del Masters de Augusta. «Nos pusieron en el reloj bastante pronto, después el primer oficial se fue, y más tarde volvimos a estar en el reloj durante los tres últimos hoyos para tratar de recuperar tiempo», explicó Rory, que siempre afronta con especial ilusión y ambición este torneo del DP World Tour.
McIlroy, que compartía partido con Thriston Lawrence y Kristoffer Reitan, aseguró que las circunstancias que habían sufrido en su grupo no eran las mismas que para otros jugadores: «Es difícil porque sientes que vas con prisas. Estás jugando hoyos complicados y nuestro grupo tiene que lidiar con mucho más que cualquier otro grupo en el campo». Además, lamentó que sea algo habitual: «Es comprensible que perdamos tiempo. Y siento que cada vez que vuelvo a Europa o juego en este tipo de grupos de jugadores top, siempre nos ponen en el reloj por esa razón. Así que me frustré un poco en los últimos hoyos porque siento que siempre pasa».
El norirlandés cree que los árbitros deberían ser más flexibles en este sentido: «No creo que usen el sentido común en cuanto a que, por supuesto, vamos a perder terreno porque tenemos que esperar por el público y por las dos cámaras que nos siguen. Hay mucho más en marcha con nuestro grupo que con los demás, y a veces siento que deberían darnos un poco de margen y usar un poco de sentido común».
Pese a todo, valoró positivamente el nivel de juego que había mostrado sobre el campo, a excepción, eso sí, de ese final de ronda que le terminó alejando más de lo que esperaba de los puestos de cabeza: «Todo estuvo bastante bien. Creo que si hubiera hecho par en los tres últimos hoyos, me habría sentido bastante satisfecho con la vuelta. Pero dejar escapar dos golpes ahí fue un poco decepcionante, aunque estoy animado por cómo jugué y algunos de los golpes que vi».



