
Reza así la segunda acepción de ‘levedad’ en el diccionario de la RAE: Inconstancia de ánimo y ligereza en las cosas. ¿También en el golf? En el golf, seguramente, más que en ninguna otra cosa…
Que se lo pregunten a Hennie Otto (-16), líder todavía del Open de Italia tras la tercera jornada y después de firmar un 71, o a Rafael Cabrera Bello (-5), que hoy cerraba su vuelta con un 75.
Ninguno de los dos se acercaba ni de lejos a sus registros del viernes (62 del sudafricano y 63 del español). Ocurre demasiado en clave de golf: a un día de locura y belleza infinitas sigue otro áspero y torcido. No siempre es así, claro, pero es quizá el único deporte donde semejante fenómeno se da con una asiduidad que ya no sorprende. Un misterio.
Otto, no obstante, aún pudo ganarle al campo y el domingo saldrá de nuevo como principal candidato al triunfo. Ello fue debido, sobre todo, a un golpe en el hoyo 12, par 5, absolutamente increíble. Pegaba su tercer tiro desde una posición horrorosa (la bola, invisible en un rough traicionero, invitaba a pensar en cualquier cosa y ninguna buena) y sacaba adelante un aprochito pleno de control y eficacia que dejaba dado el birdie. En fin, en las dos primeras rondas había cazado 33 greenes de 36 posibles. Sólo hoy fallaba siete…
En cuanto al español, más de lo mismo. Todo lo que el viernes eran tirazos a bandera o putts que levitaban sobre los greenes, hoy se habían transformado en bolas injugables o en disparos que no alcanzaban el objetivo por vaya usted a saber qué clase de insoportable levedad.
Stephen Gallacher (-9) va a salir demasiado lejos del líder, pero ha jugado lo suficientemente bien (69 golpes) como para dejar una historia-Ryder que contar en la última jornada. Y si llega a embocar algún putt más… Su juego de tee a green fue aún mejor de lo que dice el resultado. En todo caso, saldrá a cuatro golpes del segundo puesto, que a él le valdría para meterse en el equipo europeo sin esperar a las elecciones del capitán.
Carlos del Moral (-8) se ha ganado el derecho a liquidar en la última ronda su objetivo primordial, que es el de mantener la tarjeta del circuito. Todo lo que sea un puesto entre los ocho primeros prácticamente se lo garantizaría si miramos las cantidades que hicieron falta años atrás. El valenciano se encuentra ahora mismo a un solo golpe de esa zona.


