
Todo era perfecto. St Andrews estaba preparado para un preciosa lucha entre los mejores jugadores del mundo en la última jornada del Alfred Dunhill Links Championship. No faltaba un detalle: Escenario, de lujo; calidad por castigo y torneo de campanillas con cheque galáctico…
Allí estaban en la pelea nada menos que Luke Donald, Rory McIlroy, Graeme McDowell, Charl Schwartzel, Padraig Harrington, Louis Oosthuizen o Lee Westwood. La crême de la crême. El resto de candidatos parecían simples elementos decorativos. Invitados de lujo a una fiesta de 'mayores'. Sin embargo, uno salió respondón.
Se trata de Michael Hoey. El golfista norirlandés de 32 años ha impartido una soberana lección de golf en la 'Catedral' y se ha llevado el título más importante de su carrera. Hoey nunca volverá a ser un invitado. Hoy se ha ganado a pulso unos galones que ya no se los puede quitar nadie. Le pedíamos ayer que no mirara atrás. Y vaya si lo ha hecho. Cuando más caliente se puso el torneo, mejor fue su golf. Poco importaba que a su lado estuviera todo un ganador del US Open en Pebble Beach; o el último vencedor del British Open, precisamente en St Andrews. Tampoco le tembló el pulso por tener justo delante en el campo al prodigio McIlroy, ganador este año del US Open; o Simon Dyson, uno de los golfistas más en forma del mundo en estos momentos. Hoy nada afectaba a Hoey.
Su exhibición en los últimos nueve hoyos de St Andrews ha sido fabulosa. Ha ganado con dos golpes de ventaja sobre McIlroy, aunque el torneo bien podría haber quedado sentenciado bastante antes. Se ha ido dejando opciones de birdie de menos de tres metros en casi todos los hoyos. Cada vez que dejaba escapar una, parecía que sería la definitiva. Pero siempre volvía a la carga. Un hierrazo descomunal tras otro. De lujo. La recompensa llegó al final. Tres justísimos birdies en los últimos cuatro hoyos. Su segundo tiro en el 16, a dos palmos del hoyo, fue para enmarcar.
McDowell peleó hasta el último instante, pero finalmente sólo pudo aplaudir. Su compañero de foursome en la Walker Cup de 2001 (la segunda y última vez que el equipo Gran Bretaña e Irlanda ganó en Estados Unidos) se ha hecho mayor. Es su tercer triunfo en el Circuito Europeo. Nada que ver con sus victorias en Estoril o Madeira.
Hoy se ha vuelto a confirmar que 2011 es el año de Irlanda del Norte. Los tres primeros clasificados en el Alfred Dunhill han sido norirlandeses. Brutal. Es la quinta victoria de este diminuto país esta temporada. Histórico.
La Armada no tuvo una gran despedida en St Andrews. El mejor fue Rafa Cabrera Bello (-10), que ha terminado 30º con una tarjeta hoy de 71 golpes. Ha salido a por todas, a atacar, a buscar un top ten de prestigio, pero no le ha salido. Al canario sólo le ha faltado esta semana un poco más de acierto en los greenes para pelear por la victoria. Su juego largo vuelve a estar muy fino. Hay que contar seriamente con él en los próximos torneos.
En cuanto al resto, Alejandro Cañizares (-7) ha hecho hoy 72 golpes; Pablo Larrazábal (-6) 73 y Álvaro Quirós (-3) 74.
Posiblemente, el segundo jugador más feliz hoy en St Andrews después de Hoey es George Murray. El escocés ha finalizado tercero empatado con McDowell y se ha asegurado la tarjeta para el próximo año.


