
Pablo Martín viene jugando junto a Gregory Bourdy sus segundos nueve hoyos de día. Ambos andan lejos del corte. No hay manera. No sale nada como debiera…
El tercer compañero de partido, Oscar Floren, se ha retirado por lesión, así que ellos marchan más ligeros que el resto de partidos y tienen que ir esperando en cada golpe. Más tiempo para reprocharse a uno mismo los errores, para sembrar de minas el terreno de la confianza y la moral. Sus cabezas echan humo.
El español, además, ha pegado golpes realmente buenos durante todo el día, pero siempre falla algo (normalmente, el putt) y no encuentra el modo de engancharse al torneo.
En el tee del hoyo 6, par 3, con todo el pescado vendido, Bourdy se sienta derrotado esperando su turno. Su rostro es un poema. Martín tiene la mirada perdida, apuntando al suelo. El francés pega a la bola. Otro tirito que no pasará a la historia, blandito. Y Pablo, antes de situarse para pegar, se dirige a Bourdy y le dice: “vaya espectáculo que estamos dando, es que no merecemos estar aquí. Yo lo siento por ella…” El jugador español se refiere a una de las marshall que va siguiendo impasible el partido, toda una señora. Bourdy asiente. Y esboza una sonrisa que es sólo una mueca triste.
Acto seguido, Pablo Martín pega un golpazo de doscientos metros, poderoso, pleno de control y dirección… Después fallaría el putt de birdie.
– José María Olazábal anda como una fiera enjaulada en la calle de prácticas, después de acabar su vuelta y quedarse fuera del fin de semana. Masculla en arameo. Toda la culpa la tiene su drive, que no hay manera de enderezarlo. No es un decir: repite una y otra vez y la bola sale abierta, cuando no se cierra demasiado dibujando el clásico gancho… Terminaría eso sí el vasco domando a la madera de marras. Van saliendo algunos ‘draw’ precisos. No queda más que seguir.
– Alejandro Cañizares se planta en el último tee del día, el 18, con la necesidad de hacer birdie para pasar el corte. Además él lo sabe. Claro que lo sabe. En los liderboards ya se encargan de reseñar dónde está el corte.
Buena salida. Gran segundo golpe y ocasión de unos tres metros para cumplir el objetivo… Pero no atina con el putter. Y ahora toca arreglar la intendencia. ¿Cómo puede prever uno que se jugará estar el fin de semana precisamente en el último golpe del día? Hay que dejar el hotel o el apartamento precipitadamente, arreglar el viaje de regreso, cambiar planes… Nada que no ocurra cada semana, por otro lado, a docenas de jugadores. Tienen la piel hecha, pero cansa. Bendito golf.
– Nick Dougherty vuelve a las andadas. Significábamos a principios de septiembre cómo el talentoso inglés había al fin conseguido pasar en Suiza su primer corte del año. Aquello parecía el inicio de algo. El primer día de una nueva vida… Nada, que no hay modo. Al margen de los retirados, Nick ha terminado en Portugal última posición y vuelve a encadenar ya cuatro torneos sin pasar el corte tras el referido paréntesis del Omega European Masters.


