Este jueves vuelve el DP World Tour, sí. Vuelve el Dubai Invitational, también. Vuelve Rory McIlroy, por supuesto. Y también, que nadie lo olvide ni mire para otro lado: vuelve Tommy Fleetwood. El inglés se ha ganado por derecho propio y con cada gota de sudor de su frente ser una de las grandes atracciones, si no la que más, en cada torneo que juega.
De hecho, Fleetwood es uno de los nombres más apasionantes de 2026, aunque la normalidad con la que se conduce en todos sus gestos y discursos pueda hacer creer lo contrario. ¿Mantendrá su crecimiento imparable y será capaz de sentarse incluso en la misma mesa que Scottie Scheffler o Rory McIlroy, los dos únicos golfistas por delante de él en el ranking mundial, o ha encontrado su techo? Esa es una de las grandes cuestiones de este año que acaba de empezar.
Mientras lo averiguamos, ya les podemos avanzar que Fleetwood sigue siendo el mismo. Su fantástico año 2025, la victoria en la FedEx Cup, esa fabulosa Ryder Cup o el centelleante Número 3 del mundo no lo han cambiado un ápice. Se ha convertido, probablemente, en la gran referencia del golf mundial para cualquiera que esté empezando y sueñe con ganarse la vida en este arduo negocio de hacer pocas. Este miércoles ha atendido a los medios de comunicación en la previa del Dubai Invitational, donde no olviden que defiende el título cosechado en 2024, y ha vuelto a dar una exhibición de sentido común. No hay mezcla más perfecta de humildad, ambición y capacidad de sacrificio. Siempre desde la más extraordinaria normalidad.
Fleetwood ha echado la vista atrás a su fabulosa temporada 2025 y ha vuelto a insistir en que no hay fórmulas mágicas, ni películas de ciencia ficción, ni relatos más o menos prefabricados que justifiquen su sensacional salto de calidad. Lo dice sonriendo, sin darse importancia. Trabajo, trabajo y, después, un poquito más de trabajo. «Siempre he intentado que mi juego sea lo más consistente posible. Creo que eso es una de las cosas que se ha visto con los años. He tenido muchos buenos resultados, y creo que la gran historia era que no había ganado en el PGA TOUR. Conseguí hacerlo, pero aun así sentía como que no estaba haciendo nada… La pregunta es: ¿qué fue diferente? Fue una racha de forma increíble y jugué muy bien, pero nunca sentí que estuviera haciendo algo tan distinto. Simplemente estaba jugando… Esa es la cuestión: cuando estás jugando muy bien, estás jugando como sabes que puedes jugar. Esa es la clave. Ser capaz de hacerlo de manera consistente y repetirlo cada vez más. Fue la acumulación de mucho trabajo y empecé a ver resultados. Me encontré más a menudo en la parte alta del leaderboard, que es el objetivo. He trabajado muchísimo en este deporte. Tengo a gente increíble a mi alrededor. Tengo buena información y trabajo duro con eso. Y de vez en cuando, se nota», explica. Trabajo, confianza y paciencia. La fórmula de su éxito.
Casi se pone colorado cuando le ponen en la misma conversación que McIlroy y Scheffler. Le motiva, lo disfruta, aunque marca distancias. «Hay una diferencia clara: esos dos son, sin duda, los mejores golfistas del mundo. Yo soy… simplemente uno de los jugadores del grupo que viene detrás y que tiene que recortar terreno. Tengo que ver dónde puedo mejorar en cada aspecto del juego, dónde puedo arañar aunque sea la mínima cantidad de golpes para acercarme a ellos. Es un reto increíble, si lo enfocas así. Empiezo el año en una posición diferente a cualquier otra que haya tenido, como Número 3 del mundo, y creo que eso es muy guay y muy emocionante; lo primero que tengo que hacer y que más me motiva es mantener el nivel que me ha traído hasta aquí. ¿Retar a los dos mejores del mundo…? No voy a decir que no esté centrado en ello o que no me interese. Claro que sí: te interesa y quieres ver hasta dónde puedes llegar, pero ese es… un camino largo. Eso no va a ocurrir la semana que viene ni en un par de meses. Tengo que seguir trabajando en mi juego. De verdad pienso que Scottie y Rory —que ya lo son— cuando miremos atrás dentro de unos años van a estar muy arriba entre los mejores jugadores de todos los tiempos. Y estar yo justo detrás en este momento… En fin, ya sabemos que eso puede cambiar la semana que viene o en un mes, lo que sea. Me parece muy, muy guay y muy especial y me encanta estar ahí metido y que incluso me hagáis una pregunta del estilo: “ellos son los dos mejores del mundo, ¿qué tienes que hacer para intentar alcanzarles?”. Creo que es un gran cumplido para mí y es algo que me ilusiona muchísimo».
Impecable, Tommy. Para poner en todas las academias de golf.



