
La Armada española no va a cejar en su empeño, pero el año 2013 es un toro resabiado que no se cuadra de ninguna de las maneras. El ISPS Handa Wales Open tampoco se ha puesto demasiado de cara para los nuestros, al menos de momento, una vez finalizada la primera jornada con el noruego Kofstad como líder (-7). Ya es casualidad que, semana tras semana, ningún jugador español inicie un torneo mirando cara a cara al liderato…
Y no hay más explicación que esta: pura casualidad o fatalidad, como ustedes prefieren. Porque este deporte no se explica desde una estrategia de equipo. La Armada existe y se hace notar: no olvidemos que atendiendo a las victorias y a la presencia de jugadores españoles en los top-ten de los torneos de los grandes circuitos, ha habido años en los que España terminaba como quinta potencia mundial. Pero una vez subidos en el tee de hoyo 1 cada cual se las arregla solito.
El registro matutino de 70 golpes de Gonzalo Fernández Castaño (-1) ha sido el mejor entre los españoles al final del día, a seis golpes del líder. De hecho, no deja de ser un reflejo de la temporada, puesto que el madrileño está en efecto completando un año muy sólido, con la tarjeta del circuito americano en el bolsillo y un puesto fijo entre los cincuenta primeros del mundo.
Hay que puntualizar, es cierto: el Twenty Ten course de Celtic Manor está bravo y reparte estacazos a diestro y siniestro, por lo que los resultados de PAR de José María Olazábal, Eduardo de la Riva, Rafael Cabrera Bello y Jorge Campillo no pueden considerarse negativos. Hasta aquí las mejores noticias…
Porque hay otra realidad que nos sigue mostrando las fatiguitas de aquellos que más necesitan una buena semana para darle la vuelta al año. Es el caso de Carlos del Moral (+8), Nacho Garrido (+3) y José Manuel Lara (+2). Casualidad, fatalidad, inoportuno cruce de bajos estados de forma… Pero es que además del revolcón que sufría Jiménez por la mañana, siete más en el día, por la tarde también se han llevado lo suyo Álvaro Quirós (+6), Alejandro Cañizares (+3) y Pablo Larrazábal (+3), este último con un desagradable triple bogey en su último hoyo, el 18, del día.
No busquen una explicación, porque las epidemias no se estilan en un circuito profesional de golf, aunque también es cierto que la subjetividad de las dinámicas a veces parece hacerse carne. Sólo toca apretar los dientes. Y estos chicos no van a rendirse. Tampoco mañana en Gales.


