
El coreano Byeong Hun An (-17) ha ganado el Genesis Championship en su tierra tras batir en el primer hoyo de desempate a su compatriota y joven héroe local Tom Kim (-17). Así son la cosas: a An le ha bastado un solo hoyo de play off, por los nueve que necesitó Guerrier hace menos de siete días en Sotogrande, pero es que ayuda mucho que tu rival la pifie en el 18 del Jack Nicklaus Golf Club, par 5 y escenario del desempate, con un segundo disparo agresivo, pero no certero, un tercero muy defectuoso (filazo), aunque estuviera en mala posición, y posteriormente un putt corto fallado para salvar el par… Ligero y hasta inesperado borrón final de un Tom Kim que verdaderamente ha respondido a las más altas expectativas durante toda la semana.
Quién lo iba a decir. An ya es un tipo más que consagrado, no en vano llegaba esta semana como Número 36 del mundo, es jugador del PGA Tour y fue finalista este año en el Tour Championship del circuito estadounidense, donde terminaba en el puesto 21º del ranking, palabras mayores. Sin embargo, ha tenido que regresar al DP World Tour para volver a ganar un torneo de primera categoría, porque en Estados Unidos no lo ha hecho, salvo en el Korn Ferry Tour. Sorprendió a todos cuando lo hizo en el PGA de Wentworth hace más de nueve años, pero después le ha faltado instinto ganador, es evidente, dada la consistencia y calidad de su juego (vaya segundo golpe que pegaba hoy en el 15, par 5, con el driver en las manos, para dejarse una excelente opción de eagle donde nadie lo estaba haciendo). Es un jugador hecho y derecho, vaya, pero no debe extrañar la emoción que asomaba en su rostro instantes después de cerrar el triunfo. No está precisamente acostumbrado.
Otros candidatos fueron cayéndose por el camino, como es ley de vida que ocurra. Álex del Rey (-10), por ejemplo, que salía a dos golpes de la cabeza, amagaba con un buen birdie en el hoyo 3, pero un abultado parcial de cinco más entre los hoyos 4 y 12 lo dejaba fuera de juego. La sensación danesa del año, Rasmus Neergaard Petersen (-10), llegaba hasta el mismísimo liderato con un parcial de cinco menos en los primeros nueve, pero luego se despeñaba. Caerían más adelante Francesco Laporta (-12) y Antoine Rozner (-15) y sólo el luso Ricardo Gouveia (-16) se plantaba en el tee del hoyo 72 con opciones. Un birdie en este par 5 le hubiera dado plaza en el desempate, pero al parecer su semana épica no daba para tanto (llegó en el puesto 154º de la Race y se marcha en el 100º, con sus derechos de juego a buen recaudo, una maniobra tan excelente como compleja de llevar a cabo con el agua al cuello).
Iván Cantero (-12) no ha estado nunca en esa lucha por la victoria, pero su tarjeta final de 69 golpes tiene mucha enjundia y encierra varios triunfos parciales, llamémoslos así, y seguramente de enorme peso a medio y largo plazo. En primer lugar, porque al fin y al cabo el asturiano ha salvado en tierras coreanas su tarjeta completa del circuito para 2025, gracias a este magnífico sexto puesto final. Pero no es la única batalla librada con éxito. Además, Iván se ha demostrado que es muy capaz de hacer muy bien las cosas con toda la presión del mundo, lo que no es cuestión menor en un jugador que venía de fallar trece cortes en los catorce anteriores torneos disputados. Por último, es una prueba también de que los primeros retoques modelados con su nuevo profesor, Jordi García Del Moral, con quien empezó a trabajar hace unas semanas, van por la senda correcta.
Cantero, más allá de lo que dicta su registro final en la ronda dominical, ha jugado unos últimos 16 hoyos de auténtico primor. Arrancaba errando una opción de birdie cortita en el 1. Y haciendo bogey a continuación en el 2. Malos, muy malos augurios para un jugador que salía con sus urgencias y necesidades. Sin embargo, lejos de hacerse pequeño, el asturiano fue haciéndose más y más grande, hasta el punto que su notable parcial de cuatro menos a partir de ese momento en realidad, a la vista de los hechos, se quedaba muy corto, ya que iba a fabricarse al menos otras ocho opciones razonables de birdie que terminaban en el limbo. Muy consistente. Muy concentrado. Y tan solo con esa falta de chispa en los greenes, aunque también embocase un buen purito de unos seis metros en el 16.
Iván será de los que arranquen con fuerza la temporada 2025, todavía en el año 2024, en esas citas tempraneras de Australia, Sudáfrica o Mauricio. Será interesante comprobar si es capaz de confirmar cuanto antes esta nueva alternativa que se ha procurado.


