
Es el Número 100 del mundo y anda metido entre los treinta primeros de la Race en 2013.
En siete de los últimos ocho torneos no ha bajado del vigésimo puesto, incluyendo cuatro top-ten muy valiosos.
Lleva trabajando duro desde la pretemporada algunos cambios sustanciales en el swing, con objeto de hacerse más sólido, más consistente, y él mismo explica y describe a Tengolf cómo y cuánto ha mejorado su juego y cuáles son sus sensaciones. No se atreve de decir abiertamente que se ve a las puertas de algo importante, pero los datos apuntan en esa dirección… Se trata, por supuesto, de Pablo Larrazábal (Barcelona, 1983). Está ya en Austria, donde esta semana juega el Lyoness Open, y desde allí atendía nuestra llamada.
La consistencia se mide por los resultados y en los últimos ocho torneos, en campos muy distintos y condiciones de todo tipo, ha sido 17º en la India, 6º en Malasia, 4º en Marruecos, 6º en Corea, 5º en China, 12º en Wentworth y 14º en Suecia… «He cambiado cosas y ya se ven algunos resultados. Para resumir un poco estos cambios diré que estoy jugando una pelota al draw que me hace ser más consistente. Mi juego de tee a green está siendo muy bueno. Y en los greenes… Bueno, me estoy dejando muchísimas opciones de entre tres y cuatro metros y no entran tantas como debieran entrar. El día que pateo un poco mejor salen vueltas muy bajas, como es normal. Y también me ocurre a veces que no pateo tan bien y salen vueltas bajas: el jueves pasado en Suecia, por ejemplo, hice seis menos, pero es que dejé cinco birdies casi dados».
¿Es el mejor Larrazábal que se ha visto hasta hoy? Porque la victoria se resiste por el momento. «Se podría decir que en los últimos ocho torneos, mi juego de tee a green ha estado para ganar en siete de ellos. No he ganado todavía y nunca sabes si ganarás, pero sí estoy seguro de que cuando gané en Francia y en Munich no jugué ni por asomo tan bien al golf de tee a green».
¿A las puertas de algo importante? «Hay que seguir. Y si tiene que caer un triunfo, o dos, o tres, ya caerán».
Otra clave decisiva en esa consistencia demostrada hasta la fecha. «Este año he aprendido por fin que una vuelta de golf son dieciocho hoyos… Llevo 24 ó 25 años jugando al golf y esto puede parecer una tontería, pero no lo es. Este año al fin soy consciente de que un hoyo muy malo de doble bogey puede compensarse con dos o tres hoyos buenos. Hay que aprender a ver un campo de golf como dieciocho opciones de hacer birdie que están ahí esperando. Y aislar los hoyos malos. Antes, a veces hacía un doble bogey y casi tiraba la vuelta. Ahora no. También me ocurría antes que arriesgaba demasiado para tratar de arreglar una ‘cagadita’ y al final acabas cometiendo otro error. Ahora lo veo distinto: si haces un doble bogey, hay que aislarlo y seguir. Ya vendrán las opciones de birdie».
Existe una dualidad aparente en Larrazábal. Podría tratarse de un jugador algo disperso, muy expresivo ante la alegría y la decepción, espontáneo, dicharachero… Y sin duda alguna es alguien que planifica adecuada y seriamente el trabajo, bien rodeado y asesorado. «Hay que tener una buena planificación y un método. Y lo más importante y básico: un equipo en el que confiar y saber que ese equipo trabaja al ciento por ciento para ti. A mí me pasa eso: tengo a los mejores. Pero todo esto no significa que luego cambies tu manera de ser. Mi forma de ser le gustará a algunos y a otros no, pero soy así y creo que no voy a cambiar».
Ese equipo, tanto trabajo… La meta debe ser algo más que el Número 100 del mundo. «Todo este trabajo está encaminado a crecer y crecer como jugador y evidentemente no nos vamos a conformar con ser el Número 100 del mundo».
Así valora el ‘nuevo milagro’ de Miguel Ángel Jiménez. «A lo mejor Miguel da una apariencia distinta, pero la realidad es que se lo curra mucho. En este caso concreto, volviendo de una lesión grave, sólo él y aquellos que le conocen bien saben lo que ha llegado a trabajar, no ya para estar al noventa por ciento, que es donde ahora está, sino sólo para poder caminar 18 hoyos de golf. No sé hasta dónde va a llegar este hombre… ¿Hasta los 55 años al mismo nivel? Podría ser. Supongo que estará al pie del cañón hasta que empiece a faltarle distancia, pero es que ahora mismo la pega casi tan larga como yo».


