
Pablo Larrázabal (-8) se ha dado una magnífica oportunidad de conseguir su tercera victoria en el circuito europeo…
El barcelonés firmó una espléndida vuelta de 68 golpes en la tercera ronda del Ballantine’s Championship que se disputa en el Blackstone Golf Club (Icheon, Seúl). Este domingo va a salir en el partido estelar, que al fin y al cabo es el objetivo de todo profesional antes de iniciarse la vuelta definitiva.
La jornada ha sido maratoniana, ya que muchos jugadores debieron terminar primero la segunda vuelta para establecer el corte definitivo. El español se ha situado en segunda posición, igualado con el escocés Whiteford y a un solo golpe del líder, el sueco Alex Noren (-9). Para ello ha tenido que entregar la mejor tarjeta de la ronda. Y hay que valorar el dato, puesto que hoy no han sido muchos los jugadores que han conseguido ganarle la partida al campo (poco más de una docena). Ha cazado 17 greenes y, de este modo, sólo ha perdido siete en los 54 hoyos que se llevan disputados. Es desde luego una muestra de ese golf consistente que viene puliendo el barcelonés, apoyado en un equipo de trabajo sumamente profesional.
Larrazábal ha finalizado satisfecho y feliz. Es consciente de que jornadas como la de hoy apuntalan esa idea ambiciosa de futuro que él tiene de sí mismo como jugador de golf, aquel que aspira a meterse entre los cincuenta primeros del mundo de un modo regular y formar parte de esa élite que se reúne en los grandes eventos del calendario internacional. En esa dirección apuntaba todo el trabajo que ha venido realizando durante los últimos meses, tanto en la parcela física, como en determinados aspectos técnicos que le han llevado a realizar algunos cambios sustanciales en el swing.
Pero todo esto, sobre todo la parte técnica, forma parte de un proceso complicado y no siempre salen las cosas como uno espera, ni lo rápido que uno desea… La semana pasada, sin ir más lejos, Pablo se quedaba compuesto y sin Open de España, donde no pasaba el corte. Así que semanas como la presente, también en un campo exigente, suponen la confirmación de que el camino escogido parece el adecuado.
José Manuel Lara (-6) puede estar también contento de esos 31 hoyos que ha tenido que jugar hoy. De entrada, terminó la segunda vuelta como un tiro (67 golpes), con cuatro birdies por los segundos nueve hoyos que lo situaban en lo más alto y lo ponían en disposición de cualquier cosa. Durante la tercera ronda ha llegado incluso a liderar el torneo, pero luego los putts no entraban como por la mañana, y terminaba al acecho, a tres golpes de la cabeza.
Rafael Cabrera Bello (-1) se ha quedado demasiado lejos. El canario derrochaba buena parte de sus posibilidades con tres bogeys consecutivos en el inicio de sus segundos nueve, hoyos 1, 2 y 3. La solidez de su juego tampoco queda en entredicho esta semana, pero aún le falta esa chispa diferenciadora que dispare sus resultados. Javier Colomo (+2) y Alejandro Cañizares (+3) habían pasado justo el corte, una vez finalizada la segunda ronda, pero después no han podido sacarle todo el provecho, con sendas terceras vueltas por encima del par.


