Callum Tarren (-13) ha mantenido el liderato en el Bapco Energies Bharain Championship después de la tercera jornada y habiendo firmado una tarjeta de par en el día (72). El problema para el inglés, que por momentos parecía estar sentenciando el torneo (marchaba tres menos en el día en siete hoyos), es que finalmente partirá mañana en la ronda definitiva sin red de seguridad, con apenas un margen de tres golpes con una docena de aspirantes y de cuatro con casi una veintena. Así ha sido después de pasar una mini crisis de juego desde el tee y de enfriársele el putter. Además, se agolpan justo por detrás de él hasta cuatro candidatos que saldrán a un solo golpe. Uno de ellos es Pablo Larrazábal (-12). Los otros tres son Daniel Brown (-12), Francesco Laporta (-12) y Brandon Robinson Thompson (-12). No hace falta señalar que, de todos los que parten ahí arriba, en lo más alto, el español es quien más experiencia y tiros dados tiene en este tipo de situaciones, aunque ya se sabe que tampoco esta circunstancia es definitiva, ni mucho menos.
Al final de una ronda, y aunque hablemos de jugadores de enorme categoría, son bastantes los putts cortos que dejan de entrar. También, precisamente por el alto nivel de juego, no son pocos los putts de media y larga distancia que terminan dentro del hoyo. Vaya una cosa por la otra, suele decirse. Pero el caso de Larrazábal ha sido hoy especialmente sangrante. Hasta cinco putts ha errado desde distancias que iban de los dos metros hacia abajo, dos de ellos para salvar pares en los hoyos 1 y 2 (estos no tenían ni un metro y medio de distancia), y otros tres para birdie (hoyos 6, 7 y 10). Además, también fallaba otro que no llegaba a los dos metros y medio, también para birdie (hoyo 4). A cambio, enchufaba un putt de unos cinco metros para firmar un birdie bárbaro en el hoyo 15, que está siendo de largo el más difícil del Royal Golf Club de Baréin durante toda la semana. ¿Vaya lo uno por lo otro? Lo cierto es que las cuentas esta vez no salen como debieran: a pesar de ese inicio dubitativo en los dos primeros hoyos del campo lo cierto es que Larrazábal bien podía ser ahora mismo el líder destacado del torneo, pero con todo y con eso, ahí está el barcelonés, una vez más, a la busca y captura de un triunfo en el circuito europeo, que sería el décimo. A ese club no tienen acceso ni el 0,5 por ciento de los profesionales que un día cumplieron su sueño de jugar en el circuito europeo…
Para dejarse todas esas opciones hay que jugar un gran golf, está muy claro. A Pablo se le ha visto fino y muy metido, incluso sin la ayuda de uno de sus aliados de toda la vida, el viento, que suele hacer más daño al resto que a él. Hoy no ha hecho el primer birdie, en el hoyo 5, hasta que no la ha dejado prácticamente dada, pero no ha perdido nunca el hilo, con una idea muy clara de la situación del torneo. Es un puro deleite ver a este jugador tan absolutamente único e intransferible manejarse por el campo de golf cuando se acopla a esta versión, que no han sido pocas veces a lo largo de su dilatadísima carrera. Siempre encuentra un aliciente más, una manera de regresar, o de no irse, que no es exactamente lo mismo. Su carrera y su golf tienen, aunque sólo sea por la parte festiva, una similitud con la del juerguista que siempre encuentra el penúltimo bar abierto o una excusa para no irse de la fiesta.
Pablo saldrá mañana en el penúltimo partido del día, junto al italiano Laporta, pero no es la única opción del golf español. Iván Cantero (-10) también tiene algo que decir, después de completar otra excelente ronda de golf y a pesar de haber terminado con un bogey en el 18 de esos que escuecen de verdad. El asturiano va dándose cuenta que el hecho de estar peleando por los torneos con regularidad no solo no es imposible, si no que además es casi una ‘obligación’ para un jugador con sus recursos.
Jorge Campillo (-9) tampoco está fuera del radar de los candidatos. Por momentos, incluso, empujaba y empujaba el extremeño en busca del partido estelar del domingo, sobre todo después de enchufar un purazo de eagle en el hoyo 12, pero dos putts cortos errados en los hoyos 12, para par, y 13, para birdie, lo sacan de ritmo, y un doble bogey en el 14 terminaba por afear en exceso una vuelta que ha sido mucho mejor que ese 71 final que entregaba.
Incluso, podríamos meter, vueltón mediante, a Rafa Cabrera Bello (-8) en la pelea, pues sale a cinco golpes de la cabeza. De todos modos, esta semana en Baréin ya puede considerarse como un largo trecho caminado en su trabajoso (y trabajado) proceso de completa rehabilitación.



