
Aloha te espera con la guadaña detrás de cada esquina. Un mínimo descuido y ¡zas¡ estás cazado. A veces no te salva ni un gran golpe. Esto le ha pasado a Pablo Larrazábal en el espectacular hoyo 18…
Ha llegado al último suspiro limpio de bogeys. Una tarea casi milagrosa aquí. Ha conseguido ir esquivando las trampas del recorrido marbellí con un juego largo sólido y un juego corto brillante. Difícilmente se puede jugar mejor el 18. Salida con híbrido y un nuevo híbrido 3 de segundo a 210 metros. Muy bueno. Pero la bola sale más fuerte de lo esperada del rough y acaba en una zona casi imposible para recuperar. Al rough, larga de green, recibiendo cuesta abajo… Otro golpazo. No se puede hacer mejor. La bota en el sitio, pero se pasa dos metros de bandera y falla el putt de vuelta. Ya ven, tenía que salir la dichosa guadaña de Aloha. 57 jugadores han terminado bajo par la primera vuelta. Pues bien, sólo tres han evitado los bogeys: Hennie Otto, Damien McGrane y Gregory Bourdy. Aloha es una batalla constante.
La vuelta de 68 golpes de Pablo Larrazábal por la tarde tiene mucho mérito. Sólo Anthony Wall, Lloyd Kennedy y Niclas Fasth han mejorado ese registro con 67. Nadie, eso sí, ha podido dar caza a Matteo Manassero. Y es que la vuelta del italiano por la mañana ha sido un caso aparte.
Larrazábal ha cogido siete calles y catorce greenes y, sobre todo, no se ha metido en problemas. “Estoy contento con la vuelta. Una pena haber acabado con un bogey, pero aún así he jugado bien, pegando buenos tiros. Eso sí, ya ves, el líder está en -8, así que habrá que marcarlo de cerca mañana”, asegura el español.
Los dos españoles mejor colocados tras la primera ronda del Open de Andalucía con Eduardo de la Riva (-5) y Pablo Larrazábal (-4). Ambos son jugadores del RCG El Prat. ¿Casualidad? “Este diseño se parece mucho al campo antiguo del Prat. Era muy técnico, de colocar, y allí hemos jugado muchas vueltas Eduardo y yo”, apunta Pablo.
Hay que destacar también la vuelta de Mike Weir (-4). El campeón del Masters 2003 está dispuesto a reverdecer viejos laureles. Está encantado en España y en Andalucía y poco a poco va recuperando las mejores sensaciones. Su lección de juego hoy en Aloha ha sido una bendición para la vista. Parece que al final no, que no regalan los Masters… “Estoy muy contento con la vuelta. He jugado muy ordenado y poco a poco las cosas van saliendo bien. No sé si podré estar competitivo hasta el domingo porque llevo tiempo sin verme arriba, pero lo voy a intentar. Ya lo veremos”, señala.
Weir, un jugador que se las ha visto con los mejores y más difíciles campos del mundo, aseguraba lo siguiente sobre el final de Aloha: “salir del 17 y el 18 con el par es un gran resultado, así que imagínate cómo estoy yo que he hecho uno abajo”.
La tarde ha sido exactamente igual que la mañana. No se pueden pedir unas condiciones mejores de juego. No ha soplado el viento y la temperatura ha sido primaveral. El único inconveniente del turno vespertino es que los greenes estaban algo más pisados, pero tampoco demasiado. Su firmeza no da mucha opción.
La Armada ha vuelto a estar consistente en el turno de tarde. Al margen de Larrazábal, han jugado bajo par Javi Colomo, Pedro Oriol y Santi Luna (-2) y Rafa Cabrera Bello (-1). El canario aceptaba el resultado con deportividad, aunque andaba fastidiado por algún que otro regalo que le había hecho al campo. Sea como fuere, promete guerra mañana por la mañana.


