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El golfista de Barrika desgrana su plan para obrar una remontada antológica en Sotogrande

El concepto de ‘ir a saco’ en lenguaje Jon Rahm

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Jon Rahm, durante la tercera ronda del Estrella Damm Andalucía Masters. (Photo by Jose Manuel Alvarez Rey/NurPhoto via Getty Images)
Jon Rahm, durante la tercera ronda del Estrella Damm Andalucía Masters. (Photo by Jose Manuel Alvarez Rey/NurPhoto via Getty Images)

La lógica dicta que el golf español sólo tiene una opción de victoria en el Estrella Damm Andalucía Masters a falta de 18 hoyos. Se trata de Jorge Campillo, líder del torneo empatado con Julien Guerrier y con tres golpes de ventaja sobre Daniel Brown y cuatro sobre Jordan Smith. Lo normal, también, es que el triunfo esté entre estos cuatro jugadores, pues el quinto clasificado está ya a seis de la cabeza.

No hay muchos golfistas que escapen de la lógica y lo normal. El problema para los líderes es que uno de ellos está en Sotogrande y responde al nombre de Jon Rahm. Si alguien puede desafiar al concepto de ‘lo-que-todo-el-mundo-espera’ es el morrosko de Barrika. El campeón del US Open y del Masters está en la sexta posición a siete golpes de la cabeza, no se ha caído de un guindo y tiene meridianamente claro que la victoria este domingo está casi fuera de su alcance, pero no será él quien cierre la puerta mientras haya una opción matemática.

La receta para obrar el milagro de una remontada antológica está clara: «no tengo nada que perder y toca ir a saco desde el principio, además, obvio, me tiene que ayudar el putt». Más o menos todos podemos tener una idea propia de lo que significa ir a saco, pero lo interesante aquí es saber cómo lo entiende el propio Jon Rahm. No es lo mismo ir a saco para este que escribe que para un señor que ha estado más de 60 semanas como Número Uno del mundo.

El jugador vizcaíno lo tiene claro. En su particular lenguaje significa, por ejemplo, pegar el driver en el hoyo 3 y en el 5, dos pares 4 relativamente cortos donde cada día se apuesta por la estrategia más conservadora de salir desde el tee con madera o, incluso, hierro. El otro punto de ir a saco es buscar cada bandera sin remisión. Hay que dejarlas cerca. En caso de duda, al trapo. Objetivo: dejarse muchas opciones de birdie de cinco metros hacia abajo.

La otra clave del concepto ir a saco está en los greenes. Rahm lo explica de una manera gráfica muy simple: «cada putt de cuatro o cinco metros hay que tirarlo como si fuera el último para ganar un torneo, con la idea de que sólo me vale dentro. Si después me paso, pues tocará meter el de vuelta, pero no hay otra», señala.

Precisamente, en esta tercera jornada se ha sentido algo fuera de lugar en los greenes. Cuando no ha fallado por la fuerza, ha sido por la línea. No ha terminado de estar absolutamente cómodo. En principio, mañana tocará adaptarse a unos greenes todavía más rápidos. Rahm acepta el desafío. «No me queda otra, se trata de empezar bien, hacer algunos birdies al principio y tratar de dar algún susto a los líderes. No hay más. Tengo que hacerlo yo muy, muy bien, y que los dos de arriba fallen un poco», sentencia.

Sea como fuere, y pase lo que pase, ver una vuelta de Jon en la que promete ir a saco ya será un espectáculo en sí mismo. Como suele decirse, el vasco se lo va a jugar a puerta grande o enfermería.

Resultados en directo del Estrella Damm Andalucía Masters