
– Niklas Norgaard es el único jugador de la Europa Continental que ha ganado su partido individual de la Team Cup este domingo con claridad. Se ha impuesto por 3 y 2 a Matthew Jordan. El danés aseguraba poco después de estrechar la mano del inglés que ha salido a jugar con la motivación por las nubes. «Si me dicen que tenía que atravesar un muro de hormigón lo habría hecho». Y damos fe de que la criatura tiene cuerpo para esto y más.
¿Qué pasó entre el último partido de foursomes del sábado y su salida el domingo? ¿Qué ocurrió en ese vestuario azul para levantar la moral de la topa de esa manera con un resultado de 11-4 en el luminoso? La respuesta está en José María Olazábal y Severiano Ballesteros. Cómo no. El auténtico espíritu de la Ryder Cup.
Olazábal, viendo a los chicos alicaídos, como no podía ser de otra manera ante la crudeza del marcador, les dijo: «tenéis dos opciones en los individuales, salir a jugar y a ver qué pasa o luchar cada punto y cada golpe como lo haría Seve». El mensaje en sí mismo ya es potente, pero José Mari fue un poco más allá y les contó dos ejemplos de hasta dónde llevaba Ballesteros el espíritu de lucha. Los dos ocurrieron en la Ryder Cup de 1987 en Miurfield Village, Ohio.
El primero fue en un duelo de foursomes de Seve y Olazábal contra Larry Nelson y Payne Stewart. No un duelo cualquiera. Era el primer punto de Olazábal en toda su carrera en la Ryder Cup, el viernes por la mañana. Cuarto partido. Chema narra la historia: «Era el hoyo 9, un par 4 que gira un poco a la derecha y con agua justo delante del green. Seve pega la salida y acaba a la derecha, entre árboles, mal sitio. Larry pega después y la pone en el centro de la calle. Cuando llego a la bola, la buena noticia es que está muy bien colocada. Al haber tanto árbol apenas crecía la hierba y el lie era perfecto. La mala noticia es que no tenía hueco entre los árboles para pegar a green. Lo único que veía era un agujero minúsculo por donde podía tirar, pero para llegar a green tenía que pegar un slice de locos con el hierro 4. Se lo digo a Seve y me dice: José Mari, no te preocupes, tú saca la bola a la calle y pónmela a unos 90 metros, nada más. Perfecto, le respondo. Hago exactamente eso y la pongo más o menos ahí. Cuando llego a la bola, Seve ya había hecho todas las cuentas para su tercer tiro. Perfecto, Jose Mari, me dice, tengo 91 metros. Lo que quería. Estábamos por delante de los americanos en la calle, dándoles la espalda, mirando los dos al green muy juntos, codo con codo al lado de nuestra bola. En esas que pega un codazo Seve y me dice: José Mari, este hoyo lo vamos a ganar. Yo alucinaba. Pero si ellos van a pegar el segundo a green con un hierro 9 y nosotros pegamos el tercero… Nada, ya verás, me vuelve a decir. Pega Payne Stewart el hierro 9, la bola sale perfecta en línea a la bandera, pero se empieza a abrir un poco, bota en green, algo corta y a la derecha, coge la pendiente y comienza a retroceder poco a poco hasta que cae al agua. Seve me vuelve a pegar un codazo, esta vez más fuerte, y me suelta: qué te dije. Acto seguido, pega un golpe espectacular. La deja a un metro y yo meto el putt para ganar el hoyo».
El segundo ejemplo del espíritu de lucha de Seve sucedió ese mismo día, en los fourballs de la tarde. Salieron a jugar contra Curtis Strange y Tom Kite. Era el hoyo 1. Así, nada más empezar. Olazábal se había dejado un putt de un metro para par y Seve estaba fuera de green para birdie. Además, Strange tenía un putt metible de birdie. Entonces, Seve, que estaba lejos del hoyo, con los brazos en jarra desde fuera de green, le pide a Olazábal que termine el hoyo para poder tirar el chip con más decisión para birdie teniendo asegurado el par. José Mari iba a patear, pero Strange le dice que no puede. Le comenta que su bola se encuentra en su misma línea y que según las reglas de esa semana, esas bolas había que marcarlas y no se podían acabar. Seve, concentrado en su chip, no se entera de lo que está pasando, sólo ve que Olazábal no tira su putt y ya un poco impaciente le grita con los brazos en jarra: pero qué pasa, por qué no acabas el hoyo… Le explica lo que ocurre y Seve le pregunta a Strange: ¿de verdad está en tu línea? Curtis le dice que sí y Seve responde ok, no pasa nada, no patees, no es problema. Tira el chip, la mete y Strange falla. Ganan el hoyo.
Como para no atravesar un muro.
– Hablando de Seve, sí, siempre Seve. Cómo no. El cántabro ha vuelto a aparecer en el penúltimo partido del día. Hoyo 18. Francesco Molinari y Jordan Smith han llegado empatados. El italiano ha fallado su salida muy a la izquierda, a la arena, entre árboles, horrible. Mientras, el inglés la ha puesto en calle y larga. Ha pegado su segundo tiro en este par 5 y la ha puesto en green. Ventaja absoluta. Molinari ya sabía que tenía que hacer 4 para empatar el hoyo. Camino de su bola, antes del segundo golpe, se ha encontrado con Olazábal y le ha dicho: «me voy a tener que encarnar en Seve para poder salvar este hoyo». Y algo así ha sucedido. Ha pegado la madera por debajo de los árboles y ha terminado en el búnker de la izquierda del hoyo 9. Tenía una sacada de unos 50 metros con la bandera corta de green. Su tercer golpe ha sido increíble, la ha dejado a poco más de dos metros y ha metido el putt para birdie. Definitivamente, un hoyo muy de Seve.
– Paul Waring no ha tenido un gran protagonismo esta semana. Realmente nunca lo tiene. No es de esos jugadores expresivos que reclaman atención. Sin embargo, lo que ha hecho en la Team Cup es para resaltarlo. Ha jugado cuatro puntos y ha ganado tres y medio. Y cómo ha ganado: 4 y 3 el individual frente a Neergaard Petersen, 6 y 4 el foursome con Canter frente a Rozner y Manassero y 5 y 3 el foursome con Jordan Smith ante los mismos rivales. Sólo empató el fourballs con Smith frente a Nordgaard y Olesen, logrando eso sí el birdie en el 15 para empatar el duelo. Se preguntaba el mundo del golf si Waring sería capaz de subir al siguiente nivel después de ganar un torneo del calibre del Abu Dhabi HSBC Championship. En la Team Cup, desde luego, ha demostrado que está en ello.
– La gran ausencia de esta Team Cup, más allá de Nicolai Hojgaard, ha sido Thomas Bjorn. No es que el danés haya dejado de contar para la Ryder Cup, ni mucho menos. De hecho, era un fijo esta semana como asistente, pero se puso enfermo días antes de viajar a Abu Dhabi y se cayó del cartel. Lo veremos en Bethpage sí o sí.


