
Hoy es uno de esos días en los que un buen aficionado de golf se marcha a su casa con una amplia sonrisa en su rostro. La situación se sitúa a la entrada del Golf Club Torino, a las ocho de la mañana, minuto arriba o abajo. Madrugón para ver la segunda ronda del Open de Italia. Uno ve el programa y no hay dudas. «Vamos a echar unos hoyos con estos partidos», bien podría ser la conversación.
Las salidas que están marcadas en rojo son: Allenby, Olazábal, Duval y Goosen, Cabrera Bello y Jamieson. Van seguidos, por el tee del 10. No siempre se tiene la oportunidad en Turín de ver a tres ganadores de majors tan cerca.
Un buen capuchino para cargar las pilas y al campo. La decisión es todo un acierto. Se lo podrán contar a sus amigos. Olazábal (-5), ganador del Masters de Augusta, hace 68 golpes, juega mucho mejor que ayer y se mete en la pelea por el torneo. “Ayer pegué peor a la bola, pero aguanté como pude para hacer resultado. Hoy ha ido bastante mejor y eso que las condiciones son más difíciles. Los greenes están más firmes”, explicaba tras firmar la tarjeta. Dos bogeys en 36 hoyos.
Siguiente. David Duval (+1), ganador del British Open y ex Número Uno del mundo. No pasará el corte, pero hoy ha dejado más de una gota de su tremenda calidad con un magnífico 70.
El tercero. Retief Goosen (-2), ganador del US Open, firma el par con cinco birdies como cinco soles después de cuatro meses de baja por una fractura por estrés en la espalda. Pasa el corte. Sombrerazo. La sonrisa de los aficionados está más que justificada.
Y no acaba aquí el magnífico día de golf. Antes de meterse entre pecho y espalda una Moretti y una buena bruschetta, hay tiempo para ver la última hora y media de Renato Paratore. No lo tienen muy controlado, pero algo han oído hablar de él. “Por lo visto es un amateur que viene fuerte”, dice el más enterado del grupo de amigos. Su nombre queda ya anotado en su cabeza para el resto de sus días. Ha hecho 66 golpes, la mejor vuelta del día a la espera de que se complete la jornada con el turno de tarde.
Efectivamente, es un amateur que viene pegando fuerte. Tiene sólo 16 años, nació en Roma y es un fabuloso pegador. La revienta. Además, juega a una velocidad de vértigo, y eso cuando uno lleva en el campo desde la ocho de la mañana, se agradece. Paratore se ha colocado cuarto, a dos golpes del líder, el irlandés David Higgins, un jugador que necesita un gran resultado para mantener la tarjeta.


