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Crónica de la tercera jornada del Hero Dubai Desert Classic

Lo fácil sería concluir que a Puig le iría mejor lejos de LIV Golf…

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David Puig. © Golffile | Thos Caffrey
David Puig. © Golffile | Thos Caffrey

– Patrick Reed (-14) ha firmado un 67 en la tercera jornada del Hero Dubai Desert Classic y vuela hacia su primera victoria en el calendario regular del circuito europeo (sin contar Grandes y WGC), donde ya comenzaba a ser una anomalía que el texano no hubiera cantado victoria después de 43 torneos ya disputados, desde que jugara hace ya casi quince años por primera vez un Alfred Dunhill Links (2011).

Hoy arrancaba con un bogey sufrido en el hoyo 1 después de una mala salida, pero este tipo no pierde tiempo en lamentos ni se recrea en la desgracia. Pocos dominan mejor el arte de pasar página. Respondía con dos birdies consecutivos y aquí paz y después gloria. Luego, después de un nuevo error de salida en el 6 y del pertinente bogey, de nuevo replicaba con un birdie de gran valor en el 7, tras pegar un tirazo desde el tee en este par 3 con bandera vertiginosa.

Quiere todo ello decir, entre otras cosas, que raro sería que Reed no sea capaz de aprovechar mañana la ventaja de cuatro golpes con la que parte en el partido estelar, mucho menos en un campo donde él se siente realmente a gusto: suma ya once vueltas de competición en el Majlis course del Emirates Golf Club dubaití y ha entregado diez tarjetas por debajo del par, con un acumulado de -41…

Cosas más raras se han visto, desde luego. Ayer, el arriba firmante aseguraba osado que Rory McIlroy (-3) se uniría hoy de cualquier modo o manera al puñado de candidatos al triunfo después de una excelsa galopada de sábado en su finca privada de Oriente Medio, y sin embargo el gran campeón norirlandés se ha quedado fuera de la ecuación y apenas ha llegado a ponerse al trote a lo largo y ancho de esta tercera ronda. También contábamos con Tyrrell Hatton (-1) en su defensa del título, pero una vuelta de 76 golpes lo ha dejado magullado en la lona. Reed puede y debe ganar, porque incluso una vuelta al par del campo podría valerle el domingo, pero todavía va a tener que trabajárselo e, incluso, superar algún momento de incertidumbre. Quizá sea su compañero en el partido estelar, David Puig (-10), quien pueda verdaderamente comprometer el paseo dominical del texano…

Son, Reed y Puig, dos de los once jugadores de LIV Golf que están (o estaban) en esta cita, contando entre ellos con algunos recién llegados como Smylie, Detry o Perez, que en realidad todavía no se han estrenado en la Liga saudí. Y no resulta nada extraño ver ahí arriba al estadounidense y al español. De hecho, son dos de los mejores embajadores de LIV fuera de la burbuja millonaria. Es más, diríase incluso que Puig es un jugador más afilado cuando se pone a prueba en otros circuitos…

– Los números del de La Garriga lejos de LIV Golf son dignos de estudio. Fascinantes, en cualquier caso. Ha jugado 36 torneos valederos para el ranking mundial, sin contar todavía el de esta semana, y atesora tres victorias y doce top 5… Dicho de otro modo: queda entre los cinco primeros en uno de cada tres torneos. Si descendemos al detalle, su desempeño concreto en el DP World Tour (ya se ha explicado muchas veces según iba sumando torneos), causa verdadero estupor, porque prácticamente no se baja del top ten y ya ha sido capaz de ganar en apenas once intentos, más allá de los Grandes. Pero sería demasiado simple concluir que el lugar natural de Puig, donde mejor expresa su carácter competitivo, es lejos de la Liga Saudí. Es más, Puig es quien es gracias fundamentalmente a LIV Golf y, por supuesto, al enfoque que él le dio a su carrera desde el inicio, estableciendo un perfecto maridaje que consistió desde su llegada en disfrutar al ciento por ciento la seguridad profesional y financiera que la Liga Saudí le proporcionaba, sin descuidar su principal virtud, que más allá del talento puramente técnico, era y es su capacidad de TRABAJO. Con mayúsculas.

-Decíamos que a Reed podría bastarle mañana una vuelta de 72 golpes, al par del campo, para cantar victoria. Pero afortunadamente hay otras maneras de verlo: quizá pudiera valerle a Puig otra ronda de 66 golpes, como la de hoy, para poner en aprietos al gran favorito… Es mucho decir, de acuerdo, porque el Majlis course tampoco regala los birdies y los tarjetones, más bien lo contrario. Antes o después, si no ocurre nada raro, veremos al español firmar un 63 (está bien: o un 64) en este campo. Puede que ocurra en 2027. O quizá en 2028. O más adelante. Pero ocurrirá. Mañana, sin embargo, podría bastarle un 66… Que nadie diga que no es sencillo ver la botella medio llena.