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Nacho Elvira pierde el Trofeo hassan II ante el joven coreano Wang en un desempate increíble

Lo que no puede ser, no puede ser (y además es imposible)

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El jovencísimo coreano Jeunghun Wang (-5), ganador del Trofeo Hassan II tras vencer al español Nacho Elvira en el segundo hoyo de desempate, tardará en olvidar este domingo desapacible de mayo en Rabat. Y no precisamente por la inclemencia del tiempo. Qué manera de patear para llevarse el torneo…

Para no aburrir, ciñámonos sólo a la última parte de la jornada: vaya el putt que embocaba Wang en el 16 para salvar el par. Vaya el que embocaba desde unos tres metros para firmar el birdie en el 18 y salir al desempate. Vaya el putt también que metía en el segundo hoyo de desempate, otra vez desde unos tres metros, para certificar la victoria con un nuevo birdie. Y sobre todo, por supuesto: vaya el purazo que enchufaba desde unos diez metros en el primer hoyo de play off, cuando sólo cabía pensar ya en el triunfo de Elvira.

El cántabro no podía haber jugado mejor ese primer hoyo de desempate: drivazo y, fundamentalmente, una madera 3 galáctica desde 245 metros, cerrando y picando a la altura de bandera para dejarse una posibilidad de eagle desde unos siete metros. Pero lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. En el segundo hoyo de play off Nacho fallaba la calle y el coreano erraba el segundo tiro (pegaba un semi ganchazo), con tan buena suerte que su bola rebotó en un árbol y se quedó jugable… Acto seguido, un buen hierro 7 de Elvira a green picaba la bola a la altura de la bandera, pero terminaba precipitándose fuera por muy poquito…

El destino había elegido a Wang como ganador, sublime en los tapetes del Royal Golf Dar Es Salam y acariciado por los dioses del golf en el momento decisivo. En fin, digamos también que es sólo una manera de contarlo, todavía anonadados por el bofetón de realidad sufrido, porque hay que darle toda la credibilidad al coreano. A él y a esa nueva generación de jovencísimos compatriotas suyos que vienen pisando fuerte (Byeong Hun An, Soomin Lee, Younghan Song, Siwoo Kim…).

A Nacho Elvira le queda, que no es poco, la serena confianza de verse y saberse en un constante proceso de evolución. Le queda esa paz que deja la constatación del trabajo bien hecho. Si nos fijamos en objetivos más concretos, se puede decir también a día de hoy que ya tiene casi asegurados los derechos de juego para 2017. Ahora se trata de no dormirse en los laureles y de seguir escalando peldaños.

Ciertamente, la gran demostración del español se había cerrado ya antes de llegar al dichoso desempate, gestionando con paciencia y saber estar una jornada de perros, muy complicada por culpa del agua (a él le ha caído durante los primeros 16 hoyos, sin parar). Hasta el punto de haber firmado la segunda mejor tarjeta del día (69 golpes) y la mejor de los últimos partidos, porque el 68 del sueco Carlsson, magnífico en todo caso, había tenido algo de truco: salió a jugar en los primeros partidos y a él le comenzó a caer agua del cielo en el último tercio de su vuelta.

También va a ganar terreno en el ranking mundial, acercándose poco a poco a ese top-100 del mundo, que bien podría ser su lugar natural en un tiempo no muy lejano.

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