
– La celebración de la ‘troupe’ francesa ya es un clásico en el European Tour. Cuando uno de los suyos gana, el resto se apiña en torno al 18 y prepara su particular toma de la bastilla, blandiendo botellas de champagne…
En realidad, se trataba de cava en este caso. El caso es duchar literalmente al vencedor con el elixir espumoso.
– La victoria de Quesne ha resultado sorprendente. En un abrir y cerrar de ojos se ha hecho un nombre. Y no va a quedar más remedio que seguirlo de cerca. Su currículo no es extenso, pero sí fue capaz de ganar dos torneos del Challenge Tour y su progresión este año en el circuito europeo ha sido meteórica. Atención a un dato: arroja en 2012 una media de 69,5 golpes por vuelta. Un cañón de registro.
– Jiménez ya se lo ha dejado claro: le ha dicho al galo que todos los que ganan el Open de Andalucía luego hacen algo grande. A las pruebas hay que remitirse. Westwood salió aquí de un agujero, Oosthuizen ganó el British después, Paul Lawrie relanzó asimismo su carrera…
– Quesne por su parte ha señalado: “estoy encantado de ganar el torneo de mi jugador favorito. Le voy a mandar una caja de Burdeos, porque sé que le encanta el vino”.
– Eduardo de la Riva dijo el sábado que quizá fuera -16 el resultado ganador el domingo. No andaba muy equivocado, porque a Quesne le hubiera valido para ganar.
– No se puede dejar pasar por alto la gan semana de Matteo Manassero. Tiene entre ceja y ceja el Masters y mañana embarca rumbo a Marruecos para rematar la faena. No nos olvidemos: aún no ha cumplido 19 años, y vaya el empaque y la personalidad que ha demostrado una vez más.
– Borja Etchart ha completado su mejor semana en el circuito europeo. Cuatro vueltas bajo par que quizá nos sitúen también delante de un nuevo jugador. Hemos hablado largo y tendido con el joven vasco al respecto (mañana les daremos cuenta al detalle de esta interesante charla). Lástima que por un puesto no haya entrado en el top ten y se abriera así las puertas de Marruecos.
– Aloha Golf merece todo el reconocimiento. Cómo nos ha gustado, por lo inusual, ver sobre el mismo tee y casi en el mismo momento a un jugador que pegaba el driver, otro que salía con madera 5 y un tercero que elegía el hierro 3… Se ha defendido con algo más que dignidad del ataque despiadado de estos jugones y, sobre todo, ha premiado generosamente a quien ha hecho bien las cosas y castigado al que andaba errático.


