
– Entre la carpa de recogida de tarjetas y la casa club habrá poco más de 100 metros. Más de uno ha estado cerca de batir hoy el récord de Usain Bolt. Especialmente, la Armada latina. Eran muchos los golfistas que tenían entradas para la final de la Champions entre el Barcelona y el Manchester United…
Semana tensa para los agentes, que han tenido que remover Roma con Santiago para conseguir las localidades. Tocaba firmar autógrafos a la carrera para llegar a tiempo a Wembley. Así salían disparados Zanotti, Felipe Aguilar, McIlroy y, por supuesto, los españoles: Álvaro Velasco, José Manuel Lara (no tenía entrada pero quería verlo en el hotel) y Álvaro Quirós, que finalmente cambió de idea se marchó al fútbol. Mañana seguro que veremos guasas con el resultado en el campo. Por ejemplo, McIlroy, hincha fanático del Manchester juega con Felipe Aguilar, declarado seguidor barcelonista. No hay que perderse ese saludo.
– Álvaro Quirós y José Manuel Lara juegan juntos mañana la última vuelta del PGA Championship. Salen 50 minutos antes que el partido estelar de Donald y Manassero. No recordamos grandes vueltas de los españoles jugando juntos, pero toca pensar en positivo. Puestos a soñar, pensemos que será muy bueno, que se irán animando el uno al otro y por qué no, que alguno de ellos espere en la casa club con un gran resultado.
– Álvaro Velasco ha sido uno de los muchos jugadores a los que se le ha salido hoy la cadena en Wentworth. Muy duro. “Todo empezaba mal. Ya en el hoyo 1 he fallado el golpe. He cometido tres bogeys consecutivos, y en el 4 que tenía un putt de birdie de menos de dos metros y podía haber sacado la cabeza lo he fallado. No me ha dado nada el campo hoy. He jugado mal y cuando te ocurre en un campo así lo pagas caro. Mañana será otro día”. Sólo cogió nueve greenes y su único birdie llegó en el 17. Mucho castigo. Lo bueno de un torneo como el PGA es que puede haber mucho movimiento en un día y cada escalón que se sube es un tesoro.
– Lara se la jugó en el 18 pegando la madera 3 desde la calle para buscar el eagle. Estaba a casi 240 metros. Valiente. Le faltó un metro y se fue al agua. Lástima. Matías, su caddie, expresa perfectamente la filosofía. “Hay que dar espectáculo. Si la llega a meter en el green se nos cae la grada del 18. Esto es show, claro que sí”. Nos apuntamos a esa teoría. Sí, señor. Si le preguntamos a los espectadores, que una vez más abarrotaron Wentworth, todos dirían lo mismo.
– Fabrizio Zanotti marchaba cuatro arriba después de siete hoyos. A partir de ese momento encadenó siete treses consecutivos y se ha metido en la pelea por ganar el torneo. El paraguayo está con -3, a dos de los líderes. ¿Qué pasó en ese hoyo 8? «Estaba jugando bien y me mantuve tranquilo y paicente. A partir de ahí empezaron a entrar algunos putts y la ronda se puso en marcha», señaló. Ya ven qué fácil.
– La cara de los jugadores cuando salen de la caseta de entrega de tarjetas es un poema. Demacrados, castigados. Wentworth es una bestia que no concede regalos. Te lleva con la soga al cuello. Está reservado a los más fuertes. Precisamente, la preparación del campo está provocando ríos y ríos de tinta. Hay muchas críticas. Poulter destapó la caja de los truenos al comentar que no le parecía justo el campo. Casey afirmaba hoy que “es de locos poner las banderas donde estaban hoy”. Dredge, mucho más comedido, se limitaba a apuntar que “deberían ser algo más considerados con las banderas”… Pero claro, no todos son voces críticas. Westwood asegura que no tiene problemas por jugar banderas difíciles. Y que cuando llegas al US Open nadie se queja por las banderas, lo ves normal. Su planteamiento es el siguiente: si queremos realmente que este torneo sea considerado como un major, hay que prepararlo como un major. Habla el Número 1.
Manassero, insultante su madurez, tampoco se echa atrás: “estas posiciones de bandera y esta preparación del campo es lo que te esperas cuando vienes al PGA. Hay que ser más conservador y esperar oportunidades”.
Y a todo esto, ¿qué piensa Ernie, el autor de las últimas modificaciones? El sudafricano está de acuerdo con algunas críticas, por ejemplo las del hoyo 12, aunque se exime de responsabilidad: “Es un par 5 reconvertido a par 4 y está claro que el green es pequeño, no está pensado para tirar con un hierro largo. En realidad, debería atacarse, como máximo con un 7, pero para eso hay unos cuantos tees en este hoyo. Que jueguen con ellos”, soltó a la organización. Por otro lado, Els mantiene la teoría de que esto es un major y así debe ser. “Queremos poner a prueba a los jugadores. Es un campo que no te da respiro. El margen de error es como el de un major”. Ya saben, aquello de ¿no queríais un major?, pues toma dos tazas.
Y por último, concluye con un argumento de lo más lógico. “El campo es muy justo y la preparación es perfecta. Un buen ejemplo es que miras a la tabla de líderes y ves arriba a Manassero y Donald, dos golfistas que juegan a colocar, y también están Quirós y Westwood, dos grandes pegadores”.
– Los números hoy del monstruo Wentworth. Sólo 13 vueltas bajo par, por las 29 de ayer y las 19 del jueves. Sólo el hoyo 4 se ha jugado por debajo del par. Curiosamente, este hoyo (par 5) ha tenido una media de golpes más baja que el hoyo 3 (par 4). En el hoyo 1 sólo se ha visto un birdie. El autor, Tano Goya. En el hoyo 3, sólo dos birdies: Edoardo Molinari y Dredge. 12 jugadores son los que quedan por el par. Si el domingo mantienen el mismo nivel de banderas, no descarten que nos quedemos con siete u ocho bajo par.
– Algún cotilleo más de la subasta del lunes en beneficio de la Fundación de Seve. El que pujó hasta el final por el Rolex Daytona contra Paul Casey fue Justin Rose…


