
Más que el liderato de McIlroy, la vuelta sin bogeys de Tiger o la hazaña compartida de Sergio y Lara, lo que realmente ha sorprendido hoy en Abu Dhabi ha sido el arranque de Álvaro Quirós y Martin Kaymer, los dos grandes reyes del desierto…
Los dos han gripado el motor en esta primera jornada. Kaymer, que ha vencido aquí los dos últimos años y en tres de las últimas cuatro ediciones, ha empezado con una vuelta de 77 golpes, la peor suya con diferencia en Abu Dhabi. Su registro más alto aquí había sido un 74 en su estreno en 2007. Desde entonces, esta es su tercera vuelta por encima de 70. Extraño. Además, el alemán era el claro favorito en las apuestas y entre los propios jugadores. Un expediente X, vaya.
Kaymer estaba visiblemente enojado por su ronda. Sin embargo, decidió recurrir al humor para explicar lo que había sucedido. “Si tú pateas como Stevie Wonder, no puedes hacer birdies”, señaló en referencia al músico norteamericano invidente. El teutón, claro está, no se escuda en que el campo esté más difícil que años anteriores. “Sí, es cierto que el rough está más duro, pero aún así se pueden hacer resultados bajos. No es necesario hacer un +5”, apuntó. Kaymer ha firmado 33 putts con 11 greenes cazados.
De todos modos, no es sólo una cuestión de Abu Dhabi. Este resultado es del todo inusual en Kaymer. Sin ir más lejos, es su peor vuelta de competición (junto con la primera del Qatar Masters del año pasado) desde el 79 que hizo en el PGA Championship de Oakland Hills en 2008. Ya ha llovido. Tres años y medio.
Un caso muy similar es el de Álvaro Quirós y su 78. Extraño. De hecho, con este registro iguala su peor resultado en el desierto contando todas sus participaciones en Dubai (Dubai Desert y Final de la Race), Qatar y Abu Dhabi. Sólo lo hizo una vez y fue en el Dubai Desert Classic de 2007, su primera participación en el Emirates Golf Club. También ha llovido desde entonces. En Abu Dhabi jamás había subido de 75 golpes.
Hablamos con Álvaro mientras trata de soltar la tensión del día en el putting green después de su ronda. El jugador de Guadiaro admite que “no puedo estar contento después de una vuelta así, pero estoy tranquilo”. Transmite seguridad. No se come la cabeza más de la cuenta. Quirós explica el resultado en la falta de competición. “Es como si tuviera la cabeza oxidada, es algo más mental que físico. Lo que ha ocurrido es que me he quedado dormido en algunos golpes, no he terminado de rematar el swing y ahí han venido los errores. Aún así estoy tranquilo porque sé perfectamente qué es lo que ha pasado y dónde está el problema”, afirmaba Quirós.
Ya ven, aunque no lo crean, los reyes, a veces, también duermen.


