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Gran inicio con intrahistoria de Sebas García Rodríguez en la Final de la Escuela en Infinitum

Uno o dos meneos y suéltale a la bola

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Sebastián García Rodríguez, durante su primera ronda en la Final de la Escuela del DP World Tour. © Ten Golf
Sebastián García Rodríguez, durante su primera ronda en la Final de la Escuela del DP World Tour. © Ten Golf

Hubo un momento este verano en que Sebastián García Rodríguez tuvo la sensación de que prácticamente se le había olvidado jugar al golf. Ya saben que hay pocos deportistas más dramáticos en el análisis que los golfistas. En realidad, era una manera de hablar o de pensar. Lo que sí era muy cierto, y así lo sentía, es que no estaba haciendo nada bien: ni el drive, ni los hierros, ni el juego corto, ni el putt. Nada. Estaba perdido, metido en un agujero y con una crisis de confianza de aúpa.

El madrileño decidió cerrar filas con su entrenador de toda la vida, Pepín Rivero. Veinte años llevan juntos, nada menos. Le pidió ayuda. Buscaba un diagnóstico y, sobre todo, un remedio. Sebas se había metido en algunos cambios en este 2024 con el objetivo de buscar más consistencia. También había hecho unas modificaciones en sus palos. La intención era buena, pero la realidad es que no estaba funcionando. Lo primero que le dijo Rivero, con todo su caudal de sabiduría, fue «vamos a hacer lo de toda la vida». Resetear. Volver al origen. A lo que funcionaba. Tu swing de siempre, con tus palos de siempre. Ay, cuántas veces sucede lo mismo entre los golfistas profesionales…

Esto ocurrió poco antes del Acciona Open de España y la mejoría no tardó en llegar. Pasó de fallar cinco de siete cortes a pasar dos de los últimos cuatro. Más allá de los resultados, el juego mejoró. Recuperó distancia desde el tee y se sintió más suelto, más él. Claro que esto no es como pulsar un botón y pasar página. Ya está, atrás queda todo lo malo y ahora sólo viene lo bueno. Ojalá fuera tan sencillo. Las dudas siguen asaltando y hay que ir corrigiendo y recordando de vez en cuando.

En la vuelta de prácticas de ayer jugando el Hills course, a pocas horas de empezar la Final de la Escuela, Sebas arrancó bastante discreto. No le estaba pegando bien a la bola. Preocupación. Compartía la ronda con Joseba Torres, que está con su tío José María Olazábal de caddie. También iban en el partido Manuel Gil, manager y caddie provisional de Sebas, y el propio Pepín.

Waggle es una expresión anglosajona que se utiliza en golf para definir esos pequeños gestos que se incorporan a la rutina pre golpe para generar una sensación. La traducción literal al español es ‘meneo’. Pues bien, eso fue lo que le dijo ayer Rivero a Sebas tras esos seis hoyos. «No le des más vueltas, hace un par de waggles y suéltale a la bola con confianza, nada más». Los tres siguientes drives fueron extraordinarios, hasta el punto de que Olazábal, discretamente, le dijo: «no es que sean buenos, es que son perfectos».

El meneo en cuestión es muy simple. Se trata de agarrar el palo como si fuera de hockey, con las dos manos bastante separadas, y hacer un par de swings en el aire buscando amplitud. Acto seguido se pone a la bola y le pega. Hoy lo ha hecho en cada tee y no le ha ido nada mal. Vuelta de 66 golpes en el recorrido Lakes, con siete birdies, cuatro de ellos entre los hoyos 4 y 8, y un solitario bogey. Gran inicio en la Final de la Escuela, aunque nadie le tiene que explicar a Sebas lo largo que puede ser el camino. Pocos tienen más experiencia que él. «Por desgracia», asegura con su habitual sentido del humor.

En el meneo está el camino. Al menos por ahora…

Resultados de la Final de la Escuela del DP World Tour