
Han pasado los tiempos en los que sólo con citar el nombre de Tiger Woods temblaban los campos de golf. Ya no hay miedo escénico. El actual Número 1 del mundo, Luke Donald, es un buen ejemplo…
Este jueves comenzará su defensa del título en el Madrid Masters. Curiosamente, el mismo día que Tiger regresa a la competición en el Frys.com Open tras casi dos meses en el dique seco. El norteamericano no se ha clasificado para disputar los Playoffs de la FedEX Cup, mientras que Donald ha luchado hasta el último hoyo para ganar la lista de ganancias del PGA Tour. Por este motivo, es lógico que el rubio inglés se tome con calma el regreso de Woods, justo en la semana en la que se ha salido del top 50 mundial por primera vez en 15 años.
¿Lo ve pronto peleando con él mano a mano por el Número 1?… “Bueno, para estar arriba lo primero que hay que hacer es jugar y Tiger no lo ha hecho mucho últimamente. Está trabajando duro en su swing y una vez ha superado todos sus problemas, lo veo jugando el año que viene el calendario completo y subiendo posiciones en el ránking”, asegura. Ni una coma más. Frío, tranquilo y expectante. En otros tiempos, en 2009 sin ir más lejos cuando regresó tras su lesión de rodilla, todo el mundo daba por hecho que antes o después Tiger volvería a dominar el golf mundial. Ahora ya nadie lo ve tan claro… Mucho menos, un Número 1 tan sólido y consistente como Donald.
El jugador británico aprovechó la comparecencia para repasar otras temas minutos antes de jugar el Pro-Am del torneo madrileño. Precisamente, ha compartido partido con Javier Ballesteros, hijo de Seve. “Me hizo mucha ilusión cuando me dijeron que iba a jugar con él. Seguro que habrá tiempo para que me cuenta muchas historias de Seve. Es mi ídolo”, reconocía.
La Ryder Cup será el gran objetivo de Luke Donald la próxima temporada. La cita de Chicago está marcada en rojo en su calendario. Tiene ganas se ponerse a las órdenes de José María Olazábal. “Estoy convencido de que hará un gran trabajo. El nombre de la Ryder y de Olazábal están unidos. Compartió mucho con Severiano Ballesteros y se contagió de toda la pasión de esta competición. Estoy seguro de que sabrá perfectamente cómo motivar al equipo”, señaló.
Por cierto, Chema Olazábal ha salido a jugar el Pro-Am, por lo que definitivamente el espasmo muscular que sufrió ayer ha pasado a la historia. El de Fuenterrabía, salvo sorpresa desagradable, jugará el torneo.


