Luke Donald está en Dubai para jugar el Desert Classic. Había una cierta especulación de que aprovecharía esta semana grande en el DP World Tour para anunciar ya que va a ser capitán por tercera vez de la Ryder Cup o que, por el contrario, prefiere dar un paso la lado y dejar vía libre al siguiente. Pues bien, parece que habrá lógica que valga. Todo apunta a que no será esta semana cuando deshoje la margarita, al menos no públicamente.
El propio capitán inglés, victorioso en las ediciones últimas de Italia y Bethpage, ha comentado en declaraciones al Daily Mirror que va a utilizar esta semana para sentarse a hablar con el DP World Tour, concretamente con su máximo responsable Guy Kinnings, para terminar de aclarar algunas aspectos que le ayudarán a tomar una decisión definitiva.
Según ha podido saber Ten Golf, aunque no se deslice nada concreto esta semana, todos los caminos conducen a que Donald será el capitán en Irlanda. Por tercera vez. Nadie imagina otro al mando en Adare Manor que no sea el inglés. Primero porque no hay alternativas que seduzcan al ciento por ciento al circuito europeo, una vez que Justin Rose dejó claro que aún no es su momento, segundo porque los jugadores han pedido abiertamente su continuidad y tercero porque el propio Donald está más entusiasmado con el desafío de ser el primer capitán europeo de la historia en ganar tres veces seguidas que molesto por todos las dificultades e incomodidades que puede traer consigo la tarea.
«Nadie tarda cuatro meses en tomar una decisión si es para decir que no quiere ser capitán», asegura una fuente más que autorizada. Tampoco se ha puesto en alerta a ninguna de las posibles alternativas. Da la sensación de que el DP World Tour está muy tranquilo porque está convencido de que Donald va a aceptar.
La principal traba que ve Donald al hecho de tripitir como capitán es que se juega en Irlanda. El inglés reside desde hace tiempo en Florida y tiene allí a toda su familia. Las obligaciones de capitán le empujarían a viajar con bastante frecuencia a Irlanda y a su hija, por ejemplo, le faltan sólo dos años para ir a la Universidad. Le preocupa no pasar tiempo con ella justo antes de que emprenda el vuelo y abandone el nido.
Por eso, las conversaciones que van a tener esta semana Donald y el DP World Tour van a ir en esa dirección. La gran pregunta que Luke le va a hacer al circuito europeo es la siguiente: «¿Cuántas semanas me vais a querer en Irlanda en el próximo año y medio y de qué manera podemos evitar que sean tantas…?». Volviendo a la lógica, no parece éste un obstáculo tan grande que no se pueda solventar. Lo normal es que lleguen a un acuerdo, ya que Donald ha dado muestras más que sobradas en los últimos cuatro años de que si se trata de volcarse en la tarea no va a escatimar ningún esfuerzo. De hecho, hace poco confesó que cuando aceptó ser capitán por primera vez se propuso que no pasara ni un solo día sin que al menos hablara o se escribiera con un posible miembro del equipo o sus ayudantes. Y lo ha cumplido.
Sea como fuere, da la sensación de que habrá que esperar para ver si sale definitivamente la fumata blanca. En esas mismas declaraciones al Daily Mirror, Donald ha comentado que se ha dado de plazo hasta mediados de marzo, como fecha tope, para anunciar su decisión.



